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martes, 13 de octubre de 2009

De Guatemala a Guate...

La posmodernidad no distingue ironía de humor. Siempre me llamó la atención esta frase. También la llamada transvanguardia italiana: Francisco Clemente.


A finales de los años setenta parecía que las Neovanguardias, con sus nuevas maneras de expresión con trabajos en la Naturaleza, materiales industriales, o con sus incipientes medios informáticos, habían barrido del mapa del arte a los históricos soportes y a los clasicos conceptos del arte. Pero no, en este contexto de Neovanguardias que seguían aun incluidas en la Modernidad se empieza a percibir un deseo de regreso a las técnicas y conceptos, según algunos, más tradicionales del arte. La revisión ideológica está vinculada a un fenómeno mucho más amplio que abarca, ahora con los 80, cuerpo y fuerza: se trata de la Posmodernidad. Primero se cuestionan las ideas defendidas por las Vanguardias Históricas: “la fé en el progreso y la razón como vías de construcción de un mundo mejor”. Después niegan los dogmas y defienden la libertad individual, el eclecticismo creativo, la vuelta a la tradición, se rechaza la separación entre arte culta y popular, y sobre todo defienden la superioridad creativa de la emoción sobre la razón. Se retorna al sentimiento como motor de creación artística. La transvanguardia italiana fue una de las primeras manifestaciones plásticas de la Posmodernidad. Su coordinador y estructurador es el ideólogo Achile Bonito Oliva. Fue fundamental en el último arte del XX. Devolvió a Italia y a Europa la primacía del arte internacional que estaba en EEUU. De acuerdo en romper con el arte que todavía estaba vigente, el de las vanguardias. Pero ¿por qué tanto romanticismo, sentimiento y emoción?

miércoles, 29 de julio de 2009

Parte en dos


En la ciudad estadounidense de Nashville, estado de Tenessee, existe una reproducción del Partenón a escala real, es decir, del mismo tamaño que el original. Contiene, asimismo, el edificio, la estatua colosal de Atenea. Las obras comenzaron a principios del siglo XX, en 1920 y se basaron en los restos conservados y en los dibujos que realizó Jacques Carrey antes de la explosión de 1687, aunque evidentemente también se tuvieron en cuenta las esculturas del templo conservadas en Londres, que espero contemplar este septiembre en la capital inglesa (cuando estuve en el Louvre buena parte de la Grecia Clásica estaba cerrada por reformas). La réplica se inauguró en 1931, tras diez años de obras, como el de Atenas. En él se exponen las obras de arte de James A.Cowan, un coleccionista de Chicago que, entusiasmado con la idea de una réplica permanente del Partenón, legó su fondo a la ciudad. Al igual que el original, el edificio está orientado al este, lo que permite un juego de luces y sombras parecido. Pero la diferencia básica son los materiales. El de Atenas es de mármol blanco, mientras que el americano es de Hormigón Armado. Hasta que punto pueden ser bestias los americanos. También tiene partes de ladrillo y piedra. El acabado, teñido con arena ocre procedente del río Potomac, le da un tono claro en sintonía con la idea de la Grecia blanca y apolínea que promovieron los filósofos de la estética alemanes del siglo XIX, cuando todavía no se sabía que los templos y las esculturas estaban policromados, pintados, con vivos y relucientes colores. Y seguro que se defienden ahora los americanos: “en el hormigón armado seguro que se colorea mejor”.

lunes, 13 de abril de 2009

Wall, sin palabras, E

Llevo meses intentando hablar de Wall-E y de todas las favorables críticas que ha recibido. Ya hace tiempo estipulaba yo en una entrada que todo se iba a relacionar en un futuro no muy lejano con el medioambiente: pero eso no quita que los personajes dejen de interpretar, de ser reales (muy importante), pero sobre todo de hablar. Llevo intentando escribir sobre esta película como seis meses pero mi rabia no me dejaba hasta que descubrí lo que pasaba: quien confeccionó el guión estaba incluso más cabreado que yo, por eso sus personajes [Ifa] y [güali] (como para olvidarlos) no pronuncian más de una palabra, su nombre, en toda la película. Al encargado del guión tampoco le salían las palabras.

No merece la pena ni hablar de ella.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Sopas humildes y viejas.

Nadie hace la sopa, ni siquiera yo, como mis abuelas: ¿será verdad eso que dicen de que las comidas de cuchara son patrimonio de las clases populares y por eso nadie las prepara mejor que ellas? Una de mis abuelas empezó a trabajar cuidando niños, cuando su padre abandonó a su madre para irse a Argentina (de donde nunca volvió), a los doce años. La otra se fue a Alemania a trabajar en la posguerra. Por eso hacen esa sopa tan tan rica.

jueves, 17 de julio de 2008

Arte contemporáreo II

Sigo con Andrés Trapiello:
"Esta mañana he leído en le periodico: El arte moderno ha traído consigo la libertad. Hasta el siglo XX los artistas tenían que partir de la tradición. Desde el cubismo los pintores pueden partir de ellos mismos. Son palabras de un guardaovejas al que adulan dos días a la semana en todos los periódicos y revistas comparándolo con Velázquez. Cada siglo tiene un pintor al que comparan con Velázquez, no tanto por que estén convencidos de que ese pintor sea Velázquez, como por la satisfacción que encuentran todos en creer que han compartido el tiempo de un genio. Primero fue Manet, luego fue Zuloaga. Luego pasan los años y la gente se pregunta: ¿Cómo pudieron engañarse de esa manera? Ahora le ha tocado el turno a este pintor manchego, que se deja querer, y dice frases como ésa, a pesar de ser mucho peor pintor que Zuloaga. Miguel Angel o Rembrandt o Murillo han pintado y esculpido sin libertad cosas más hermosas que todo lo que ha dado este siglo con ella. A nadie se le ocurre reflexionar sobre algo tan elemental. Va a resultar gracioso ver todo lo que ha dado la modernidad. Salas y salas en los museos como esas galerías del Louvre con Luises empolvados y empelucados que recorremos a la carrera todos, despavoridos. Los defensores más furiosos del vanguardismo que yo conozco son gente con muy malas pulgas, serios como burros, atravesados, gastándole millones de pesetas a la administración pública, que todavía es lo bastante molieresca como para creerse esas cosas. Supongo que muchos son gente con problemas. Seguramente no son felices en sus matrimonios o en sus trabajos, porque si no, no se puede explicar esa militancia tan constante que tienen, esa saña contra todo lo que les lleva la contraria. Es como si defendieran su colocación, puesta en peligro por el sentido común. Que Duchamp le pintara unos bigotes a la Monalisa lo encuentran ellos genial. Dicen: revolucionario, cáustico, lúdico. Ahora, que tú quieras pintarle unos bigotes a Duchamp lo reputan un acto de soberbia ridículo y fuera de lugar. Una majadería. Que Apollinaire tuviera sentido del humor les arranca unas tristes cabezadas de admiración. Te dicen con mucha solemnidad: qué gran vanguardista. Como ni quieras reírte un poco de todo eso, vas aviado, porque le dirán a todo el mundo que hay que estar prevenido contra las formas más sutiles del espíritu reaccionario y de la quinta columna. Los solitarios de 1920 les parecen bien. Los de 1988 los encuentran a todos idiotas, porque pudiendo vivir a cosata de los de 1920 como viven ellos, pierden el tiempo dándoles lanzadas a molinos de viento".
Ovidio; al leer este texto me acordé que mencionabas nuestro anacronismo. Vale que no exista lo Bueno y lo Verdadero ¡¿bye bye canones!? pero otra cosa es hacer un "arte" que o te lo explican al detalle o no lo entiende nadie. Otra cosa es repetir mil veces las vanguardias. Otra es elaborar un arte elitista. Para mí no tiene sentido en nuestros tiempos.

miércoles, 9 de julio de 2008

¿Arte? Contemporáneo

Hoy leyendo, de nuevo, Locuras sin fundamento me encuentro con un fragmento que me hace recordar una conversación que tuve, hace ahora casi un año, con una futura traductora, bajo la cual se escondía mi prima, en un Ferry que nos llevaba a Ios, Grecia (una de sus islas) de interrail. El autor es Andrés Trapiello; alguien que opina lo mismo que yo, o algo que coincide bastante con mi opinión, sobre el decadente legado que nos dejaron las adolescentes Vanguardias y movimientos como el Romanticismo en cuanto a lo referido al arte:
"Yo no creo que es justo que a los pintores modernos nadie les exige que hagan un cuadro con argumento. En el XIX los pintores tenían que pintar grandes cuadros de historia o de tema mitológico o de lo que fuera. Los acometían sin titubeos, como hacen las bandas municipales con sus marchas militares las mañanas soleadas de domingo. La gente se ponía delante de un cuadro y decía: "una vaca". "Un doctor y la joven moribunda". "El general Dupré". Los músicos tenían que estudiar harmonía y lo que componían tenía un melodía, los temas musicales iban y venían mientras duraba la pieza y lo normal es que la gente terminara aprendiéndose de memoria las romanzas de Donizetti o de Verdi. Con los escultores pasaba lo mismo. Plantaban una señora delante y la sacaban tal cual, con más o menos alma, pero con dos piernas, dos brazos, una cabeza. Todo en su sitio. Llega el siglo XX y los pintores pueden hacer lo que les dé la gana, los músicos se han puesto todos de acuerdo para desfondar una docena de cacerolas por concierto y los escultores, más ambiciosos, cuando no hacen cruces gamadas de hierro forjado plantan monumentales y estrafalarios artefactos en cualquier plaza, de esos que ya no quitan nunca, emborronando un lugar que por lo general antes de la escultura tenía su carácter y encanto. Sólo a los escritores se les sigue exigiendo que las novelas tengan una trama, una unidad interna, un parecido con la realidad, personajes más o menos creíbles, diálogos inteligentes, brillantes, ingeniosos, profundidad psicológica, humor, humanidad, moral o moraleja... Es decir, sólo a los escritores se les exige que se sigan pareciéndose a Flaubert, a Balzac o a Cervantes. Que un pintor no se parezca a Tiziano o que un escultor no se parezca a Ficias, es una garantía de modernidad. Que un escritor no se parezca en más o menos grado , a Cervantes, y no tendrá nada que hacer".
¿Qué opináis?

martes, 19 de febrero de 2008

Instantáneas..


















1: Roma, pero al revés. 2: Sosiego, tranquilidad, placer. 3: ¿Belleza? calor 4: Ternura, confianza, fugacidad. 5: realidad; tristeza, alegria.



Soy de los que dicen que una palabra vale más que mil imágenes, pero a veces me rindo a su poder:


¿Qué os sugieren?