miércoles, 10 de marzo de 2010
De la buena y la mala intención...
viernes, 5 de marzo de 2010
Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo
"En el Informe se señala que todas las personas tienen derecho a la mejor salud posible, incluida la salud sexual y reproductiva, y todas las personas tienen derecho a tener hijos y a decidir cuando tenerlos".
También tienen deberes y se debería trabajar para que no los olvidase nadie.
martes, 16 de febrero de 2010
Suddenly last Monday
película se quedan muchos cabos sin atar y esto no es fortuíto... Me sorprendió mucho lo de las pastillas de Sebastian y no entiendo por qué los jovenes lo seguían con tanto ahínco. ¿Droga quizás? Vista esta pelicula cabe preguntarse por la supuesta originalidad de las progres películas de final abierto: con ellas muchas veces se pretende evitar un final moral, aunque sin saberlo ni pretenderlo siguen siendo aleccionadoras, pero de otra forma. Me gustó. Salí del tren ya sin los cascos del ordenador y pude escuchar lo que decía el sabio micrófono de Renfe: POR FAVOR SE RUEGA A LOS ACOMPAÑANTES DE LOS PASAJEROS QUE NO SUBAN AL TREN. Estabamos tre o cuatro por allí que no pudimos evitar reirnos.lunes, 23 de noviembre de 2009
Muecas sórdidas.
Recuerdo que una vez le recomendé a una de las mejores amigas/personas que tengo el capítulo número uno de Rayuela: lo leyó, le gustó, y acabó, claro, leyendo el libro entero. Por aquel entonces no la vi en algún tiempo. Cuando nos reencontramos me dijo: "cada vez que me labo los dientes me acuerdo de ti. Explicación: el capítulo uno dice "convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico". El otro día sucedió lo contrario: me lavaba yo los dientes con otra amiga en el cuarto de baño de nuestro piso cuando me acordé de quien se acordaba de mí al asir la Colgate."Pero ella no estaría ahora en el puente, pensé". Y detrás de nostalgias vino una imagen un tanto insólita del ser humano: las muecas de la higiene bucal. Observé a mi amiga y a mi propia cara con ayuda del espejo durante nuestra buena costumbre. En ocasiones (apelando al sexto sentido) tenía miedo, las muecas me producían pánico. ¿Podríais imaginaros la faz de Jack Nicolson enjuagándose los dientes?
jueves, 12 de noviembre de 2009
Beefeaters

lunes, 2 de noviembre de 2009
Parecía un Neandertal
No, es broma. Parecía un gallego (en el buen sentido): pero no lo era. Gaditano de nacimiento, vive desde hace unos años en Sevilla. Su imagen de niñobien hizo que yo me figurase que era del norte de España. Craso error. Era sureño. ¡Tragedia!, pensé1 al principio. Estudia una carrera tan bien diseñada, tan difícil, tan importante para la supervivencia y el bienestar del ser humano (sic), como es Arquitectura. La lleva al día, a curso por año. Y para los que crean que esto es casi imposible, sólo decirles que este gaditano con alma de gallego ha visitado, por poner un ejemplo, este verano, París y Londres2. No creo que sea fácil combinar durante el año la carrera con algún que otro viaje. Pero él lo hace, o va a hacerlo, al menos, este curso3. Lo conocí en Londres, en la clase Upper-Intermediate del curso de inglés. Para los que les interese: su gramática era buena, su pronunciación: del sur. Pero, en cambio, como ya he señalado, del norte parecían sus modales e incluso algo muy importante4 en una persona; su humor. Es de los que le gusta más cruz y raya que los morancos5, y eso es extraño por Andalucía. Se gusta a sí mismo desconcertando, mofándose de la gente. Pero muy pocas veces ataca él primero. Su ironía está muy cerca de la gallega. Aprende rápido6, la verdad. Un buen día me dio una lección. Os presento el contexto: el muchacho es un GPS andante. Si le dices “llévame a una parte de Londres”, él simplemente lo hace y las más de las veces sin mapa. Su orientación, como he dicho, es extraordinaria. Empezamos a quedar con él cuando reconocimos su habilidad innata (evidentemente). Como recompensa, no creáis que éramos tan crueles, le ofrecíamos cena y cobijo. Como decía, un buen día, creo recordar que el día en que cenábamos los componentes de ABBA y el profesor filosófico en la cocina de la residencia, Dani, así se llama, llegó y me hizo un comentario.
Dani: “`[Ojcar, ¿sabes lo que me ha pasao hoy?]”
Yo: No dime, dime Dani.
Dani: [Pues na, que venía yo, ¿sabes?, venía yo to despistao en el metro y claro sabes que el único momento en el que yo me desoriento es cuando salgo de la estación, vamos, de la boca del metro].
Yo: Si, si, lo sé ¿y que pasó?
Dani: [Pues na tio, que me dije yo al salir, ¿y ahora hacia donde queda la Residencia? Y nada que me he conseguío orientar gracias a la Luna. He interpretao la posición y he sio capaz de orientarme7.]
Yo: Joder, Dani, que crack eres, eres muy grande tio.8
Dani: [No es tan difícil9.]
Instantes después de que yo me lo hubiera creído todo me explican la broma: la noche estaba nublada y la Luna, cubierta.
Pero la fortuna, el azár, τυχη la llamaban los griegos, hizo que yo pudiera vengarme con garantías. Ocurrió que tras un lento, canario, y arduo periplo para conseguir billetes para Cambridge, acabamos en el Tube que conecta en una hora Londres con Oxford. Durante el viaje yo dormí, mientras una amiga, Alba, y el sujeto, Dani, ojeaban uno de los mapas de mi guía. Llegamos a Oxford y nos bajamos con la otra pareja de agradables valencianos que venían con nosotros10. Yo todavía no estaba demasiado despierto al bajar del autobús. Mis compañeros de viaje tampoco lo parecían porque les costaba mucho orientarse. Creyeron hacerlo, pero finalmente Dani desestimó la idea. El mapa de mi guía parecía no servirles y llegaron a entrar en una tienda para ojear un nuevo mapa. Alguno de ellos cuando entraron en la tienda dijo que era mejor no comprar otro mapa porque eran iguales al de mi guía. Caminamos, un tanto a la deriva, y llegamos a una iglesia y a lo que parecía ser la calle principal de Oxford. Alba y Dani intentaban sopesar las teorías ajenas e imponer, claro, las suyas. Alba proponía, señalando en el mapa varios lugares posibles relacionados con nuestra localización. Dani simplemente los echaba abajo, los desestimaba por variadas razones. Hasta que dijo, es posible que estemos aquí.11 En ese momento tomé yo el mapa12. ¿Os imagináis mi sorpresa, mis insultos, y nuestras vistosas carcajadas en el momento en el que yo13 dije que en la parte superior de la página del mapa se podía leer Cambridge14?
La verdad es que no nos aburrimos mucho con el único y peculiar sureño que no baila en los pubs de Londres y que entiende y domina como nadie el humor gallego.
1 En este punto valoro como pensamiento a un prejuicio absurdo al que únicamente apelo en contextos cerrados y con personas que saben, perfectamente, que estoy bromeando.
2 Con esto quiero decir que sale de casa.
3 Destination: Santiago de Compostela (eso esperamos).
4 Existen teorías que relacionan el humor (en el sentido gallego) con la “inteligencia”.
5 He empleado el concepto humor para hablar de los Morancos: lo siento.
6 Cuando lo conocimos no utilizaba demasiado la ironía y la retranca gallegas. Hoy en día podríamos considerarlo un pequeño maestro.
7 Sus palabras reales pueden variar, aunque mínimamente.
8 Cara de Asombro.
9 Cara muy seria que me decía a gritos “me estoy quedando contigo” o “Qué gilipollas eres”.
10 Eran buena gente que venía con nosotros, dos gallegos retrancosos atacando incesantemente con tonterías y pseudospuñales a un gadi…tano simpático y la mar de receptivo.
11 Su tono inseguro y tembloroso, como esperando una reprimenda o una contestación hábil de Alba, era palpable.
12 Esto no es real debido al hecho de que yo había tomado el mapa en dos ocasiones anteriores pero no había conseguido orientarme.
13 Eso, que fui yo quien se dio cuenta del lapsus.
14 Hay que decir que la confusión de debe a que Alba y Dani durante el viaje (en las dos plazas delanteras del autobús) habían estado leyendo sobre Cambridge (supongo que para compararlo con Oxford).
lunes, 26 de octubre de 2009
Los viajes de la luna
y mucho. Se llamaba “Los viajes de la Luna” (la de arriba es una foto ilegal y prohibida).

El cuadro planteaba una preciosa metáfora que consistía en que el espectador debería identificar en el fondo del cuadro la Luna que a través de unas complejas ventanas y paredes (o algo similar) se podía contemplar con las lámparas de las habitaciones que estaban atravesadas, en lo alto, por la parte superior, con la propia ventana lunar. Es gracioso que Nash compare la luna con una lámpara. Es una gran comparación. La luna “lux-ne” no tiene luz, al igual que una lámpara. Cuando la una no tiene electricidad la otra no tiene al Sol. La Luna y las Lámparas se encienden, además, en la misma parte del día, en la oscuridad.
Aquí supongo que encontraréis una explicación más "moderna, y seria".
martes, 13 de octubre de 2009
Pasos de Cebra
Pintura y prejuicios
*El volumen: aunque la pintura es bidimensional, las figuras pueden sugerir corporeidad gracias al claroscuro.

*La línea: permite reconocer unas determinadas formas: hay pinturas dibujadas con un trazo firme y cerrado, que quizas revelan una intención descriptiva. Otras en cambio poseen un trazo más abocetado y abierto lo que se interpreta con la imaginación o franqueza. La línea puede generar una estructura independiente o combinarse con otros elementos como el color.
*El color: este quizás sea elemento que más define una pintura. Existen grandes y diversas clasificaciones de colores. Debe tenerse en cuenta el color en relación con otros elementos de la obra.
*El espacio: en la pintura occidental, desde el Renacimiento a través de la perspectiva, de manera que la pintura se convierte en una especie de ventana que se abre a un determinado espacio imaginario. Pero, además fuera de esos límites cronológicos, así como en otras culturas hay formas distintas de sugerir el espacio, ya sea por procedimientos simbólicos, como en el arte medieval o mediante la superposición de planos, como en el cubismo (Juan Gris, Violín y Guitarra).

*La luz: recuerdo haber aprendido tres formas de iluminación posibles: la uniforme, que se distribuye por igual en todas las partes del cuadro: la dirigida, que sirve para destacar con mayor intensidad unas partes que otras, generando tensiones expresivas y dinámicas: y la que se relaciona con los planos de color, cuyos orígenes están en la pintura moderna.
*La composición: por último y para cerrar los rasgos formales la composición se refiere al orden armonioso de los elementos del cuadro. Existen composiciones cerradas, centradas en el cuadro, o abiertas, las que se expanden hacia los extremos y no convergen en el punto medio. Suelen distinguirse con facilidad esquemas compositivos (triángulos o diagonales) y líneas de fuerza, centrífuga o centrípeta, que tienden a sugerir movimiento o estabilidad.

Ahora, dejando al margen las formalidades, hay que destacar los aspectos que la gente considera más puramente estéticos, simbólicos y sociales. Tras la valoración pseudobjectiva de los aspectos anteriores podríamos pasar, por lo tanto, a un análisis de carácter más histórico-artístico. Podríamos inscribir o adscribir la obra en una corriente determinada ya que, salvo excepciones que ahora no se me ocurren, responde a un determinado gusto de una determinada época. Debemos atender asimismo a su función ya que un cuadro o imagen constituye un objeto cultural que tuvo en su tiempo, el que sea, un determinado papel personal o social. Toda pintura posee un significado histórico y como todo lenguaje artístico, siempre pueden existir más significados que los meramente derivados de su forma o tema. Las ideas abstractas que tan de moda estánban en 1920 (y que siguen estando) por ejemplo.
lunes, 5 de octubre de 2009
ABBA: La revolución Sueca
Id hacia el otro lado, nos dijo.
Evidentemente lo obedecimos y encontramos rápidamente la residencia. Todo iba viento en popa y al instante ya estábamos mi amiga y yo compartiendo nuestra twin, la 404. La residencia había sido muy barata y la verdad no estaba mal del todo sin contar el rancio olor de la cocina y el hecho de compartir baño con más gente cuando habíamos pagado lo contrario. No nos importaba demasiado. Pasaron cuatro días y conocimos a otra chica de la residencia que vive cerca de nosotros en Galicia. Ella fue quien nos informó una mañana de que nuestra querida Internacional House se había inundado. Por ello la recepcionista me detuvo a la entrada y me sugirió que deberíamos irnos a otra residencia propiedad de
Baker Street.
Tomamos el metro y paramos, eufóricos, porque sabíamos ya que la residencia era mucho mejor
que la anterior, en
Nuestra habitación compartida se convertiría en individual. El recinto lo protegían una serie de porteros (la mayoría de ellos personas negras y muy musculosas) que producían seguridad y nerviosismo a la vez. Todo era maravilloso. Teníamos habitaciones individuales en un piso 11, con baño propio y una cocina preciosa y nueva, sin haber pagado ni una libra más. Se suponía además que nos quedaríamos en esta residencia toda nuestra estancia. Maravilloso. Lo sabíamos. Demasiado, quizás. Lo extraño, por calificarlo de alguna forma, fue el poco talante del que hicieron gala los trabajadores de la residencia al dejarnos una notificación en el suelo del pasillo de nuestras habitaciones para informarnos de que nos invitaban a dejar su residencia ya que “tendrían que arreglar una avería y nos iban a dejar sin agua caliente tres días, al menos”. Milagrosamente nuestra residencia antigua y más barata ya había sido arreglada en apenas una semana, coincidiendo ¡casualidad! con el arreglo de la nueva y más cara. Evidentemente, como haría cualquier persona con marcado carácter peninsular, nos negamos a irnos. No está bien enseñar un caramelo a un niño y después robárselo. Decidimos quedarnos en nuestras habitaciones, pues ellos simplemente en la carta nos avisaban de que habían hecho el papeleo necesario para nuestro regreso a Dos de nosotros nos duchamos los dos días que cortaron el agua caliente en una especie de agua fría. Un tercer miembro del equipo, siempre el más sofisticado de nuestro pelotón, calentaba agua en potas/cacerolas en la cocina para hacer más placentera la higiene. Habíamos perdido la batalla. Nuestro antídoto contra las pantallas repletas de nuestros nombres era efectivo y luchaba también contra los papeles pegados en las nominales paredes: Wanted:
El método consistía en irse muy temprano de la residencia (teníamos clase a las 9) y volver lo más tarde posible (en Londres eso es sobre las 10 o 10:30), y además solíamos pasar con auriculares por la zona del mostrador de recepción y sin girar la vista hacia el trabajador caza recompensas que nos buscaba. Tras la segunda bronca de la única componente del grupo que rompió la ley del silencio y dirigió la palabra con los recepcionistas el milagro del agua caliente se produjo de nuevo y pudimos ducharnos a gusto hasta el final de nuestra estancia londinense. La victoria fue celebrada. Perdimos la batalla, pero nos quedamos hasta el último día en
Basado en hechos reales
(odio escribir esta última frase: es solo un chiste)
El British alone
recoge la procesión en la que los atenienses entregaban como ofrenda y agradecimiento un nuevo manto a la imagen de Atenea. Los frontones se ocupan de los orígenes de Atenas: primero tenemos el nacimiento de Atenea (oriental) y por último el desafío de Atenea y Poseidón por el patronazgo de la ciudad en el frontón occidental. Al contrario de lo que opinan los expertos, mis ojos profanos no encontraron más interesante el friso de las Panateneas que el resto de las esculturas. Suele decirse que es un relieve bastante bajo en el que varios jinetes avanzan hacia la imagen de la diosa. En el movimiento de los caballos y los mantos vemos una compensación de agitación y serenidad, de modo que resulta una imagen dinámica, sin caer en el desorden. Los jinetes y efebos aparecen más bien heroizados, totalmente desnudos y con proporciones clásicas. No representan a personajes concretos sino a prototipos ideales de los ciudadanos atenienses. Personalmente mis esculturas favoritas del los frontones son, además del Dionisos, el grupo del ángulo izquierdo del frontón oriental, donde aparece el nacimiento de Atenea. Esta ocupado por tres figuras que se interpreta que son las diosas Leto, Artemisa y Afrodita.
Las figuras se adaptan a la forma del frontón de una forma fluida que queda muy lejos del estatismo de los frontones anteriores. Los volúmenes aparecen enlazados y las formas de los cuerpos de las diosas se dejan adivinar sensualmente gracias al tratamiento mojado de los famosos paños. Fidias supo recoger en el Partenón la interpretación que los atenienses y sobre todo el más ilustre de ellos, Pericles, dio a la victoria de los griegos sobre los Persas. Sus ciudadanos tienen conocimiento de sus fuerzas, conocen sus límites, que están, por un lado, en la pertenencia a la polis (cuyos ritos ancestrales se conmemoran en las Panateneas) y en reconocer la superioridad de los dioses. Las perfectas correcciones ópticas del Partenon demuestran el nivel elevado de sutileza y de refinamiento que alcanzó
El British
Lo primero que visitamos en Londes fue el Museo Británico, el British. Le dedicamos todo un día (y yo volví otro adicional). La primera sala impresiona, aunque a mi acompañante no le entusiasmó. El Enlightenment,
En la misma sala me fijé en una carta que un futuro arqueólogo enviaba a un colega de profesión. Era de 1818 y trataba sobre los jeroglíficos egipcios. Me sorprendió el poder entenderla en su mayor parte. Quizás sea verdad el rumor ese de que el lenguaje científico es casi latín también en inglés. La carta era del “scholar” Thomas Young, quien había estado trabajando en el desciframiento de los jeroglíficos desde que la piedra Rosetta había aparecido en el 1799. En el 1818 el escribió esta carta al padre de William John Bankes, quien estaba viajando por Egipto, pidiéndole ayuda. Éste lo animo a copiar las inscripciones con el nombre de los reyes y dioses para demostrar dónde y cómo encontrarlos. En la parte inferior de la carta añade los jeroglíficos sobre los que ha estado trabajando, con sus significados (la mayoría, según egiptólogos actuales, correctos).
La balanza
Había estado en Londres sólo de paso una vez: haciendo un trasbordo para Dublín. Me apetecía ir, pero solo un poco. Surgió la oportunidad de realizar un curso en lengua inglesa y sería un absurdo el no aprovecharlo. Sólo me hicieron falta un par de días para darme cuenta de que el ambiente londinense no se adecuaba tanto a mí como el de París. Son ciudades grandes muy diferentes. Sólo hicieron falta un par de horas para alabar el buen gusto de los franceses. Lo mal iluminada que esta Londres, y eso que buscan la luz tenue, contrasta con lo perfecto de la ciudad de la luz, París. Lo que no podría comparar es el tono del Sena con el del Támesis.
Lo perdido en traducción
En el fondo sí me gusta conocer gente. Pero sólo interesante. En Londres coincidí con un profesor de Filosofía que es gallego y da clase en Galicia. Se parecía mucho a un antiguo profesor mío (de los que causan efecto), físicamente, en gestos. Era curioso, al menos. Una de estas personas enérgicas, alegres, entusiastas, con opiniones decentes sobre cosas básicas. Tuvimos una conversación, sino varias, sobre filosofía. Me acabó preguntando por qué hacía Clásicas. Mi respuesta fue: ¿por qué no? Me dijo que ahora orientaban a la gente, a los jóvenes, hacia carreras más prácticas que tuvieran más arraigo en la sociedad. Me reí. Este profesor era de los que pretenden demostrar, y quizás lo hacen, que la filosofía debe ser útil para la sociedad y que está a la orden del día y en la vida cotidiana de la gente. Dicen que tiene que dejar de ser un ejercicio para elitistas (los viejos prejuicios sobre la filosofía siguen en juego). Me dijo que había estudiado el bachiller de ciencias y yo le pregunté, simplemente por curiosidad si no estaba apenado por no saber, por no haber estudiado las lenguas muertas por excelencia. Su respuesta tajante cargada de ironía fue: No, para nada. No me sorprendió. Es la actitud normal y un tanto gregaria de cualquier persona “de números” si es que tal distinción entre las personas es válida, ya que no considero a este buen profesor una persona de esta índole. Lo que me sorprendió fue tras preguntarle su especialidad, vamos, en qué autor o autores era especialista, vaciló unos momentos y mencionó al gran Platón. Genial, pensé (pues es de mis preferidos). Luego recapacité y me pregunté hasta qué punto puede ser alguien especialista en Platón sin conocer nada del Griego Antiguo. Me dijo que para eso estaban los traductores. Mi cara debió parecer un poema con una subordinada circunstancial. No sabes lo que te pierdes, le contesté. Después resultó parecer, al menos desde mi inocencia, un especialista en el XX. Me gusta conocer personas alegres y, sobre todo, agradables.
Pequeño David en Londres
Recuerdo que un día que caminaba sin compañía por Londres me topé con una reproducción del David de Miguel Ángel. Fue realmente una casualidad por que había aludido a este autor el día anterior en una alterada conversación acerca de la “ontología del arte”. El David original, y no la diminuta representación londinense, fue levantado, creo recordar, con mármol de Carrara. Esto significaba algo que ya no recuerdo. Miguel Ángel tardo sólo cinco años en realizarla. Desde el 1501 hasta el 1506. Presidía la plaza de
La escultura tiene unas dimensiones realmente grandiosas, lo que rompe con la imagen normal de David como un niño de pequeño tamaño. El trabajo de la anatomía y el desnudo transmiten la fuerza espiritual del personaje que tiene un gesto sereno pero a la vez profundo y dramático. Lo llaman terribilitá. Yo creo que esta realmente concentrado, a punto de entrar en acción. Sostiene, apretada, una piedra con su diestra. La figura, antes de lanzar su honda contra el gigante, se representa con unas extremidades poderosas pero en una composición cerrada con los brazos replegados hacia el tronco. Todo el cuerpo están en tensión y los detalles anatómicos están llenos de vida. La escultura fue concebida, en realidad, para convertirse en un monumento público. Las artes se integran en el Renacimiento dentro del mobiliario urbano, dentro del diseño urbano renacentista. Es una alegoría de la victoria del pueblo sobre la tiranía. Supongo que escribo esto porque su faz transmite una gran dosis de seguridad. Acertará en su lanzamiento. Para contrastar no hay más que ver el David de Donatello. Además, su colocación en la plaza de
Discutere
miércoles, 29 de julio de 2009
Blasco Ibañez y Valencia

Despedida
lunes, 8 de junio de 2009
Ios y la historia de mi toalla amarilla
Escribe mi prima Adriana. “Hoy me levanté bastante negra y ahora estamos en Koumbara beach. Óscar está achicharrándose al Sol y yo en un bar cercano tomándome una coke larga”. Mi prima se cansa de escribir y se dedica a leer “Cien años de soledad”. Más tarde tomo yo la libreta: “De hecho me estaba achicharrando en Koumbara Beach. Era una playa bonita, amplia, para ser griega, aunque no demasiado cómoda, pues los cantos rodados invadían sus orillas y sus poco profundas cercanías. Me bañé unas tres veces al lado de dos chicas creo que griegas que me pidieron un fuego que yo no tenía. Cuando me daba un chapuzón vino Adri a recogerme y tras un par de otos en un mirador volvimos a tomar un bus hasta el puerto de la isla. (1,20 menos)
Yo me compré salchichón en la tienda y me hice un macrosandwich dejando únicamente tres rodajas para nuestras vecinas de tienda, las hormigas (estuvieron entretenidas un buen rato). Adri no quiso comer porque le aburren los bocadillos. Estuvimos en la tienda por el frío mientras yo leía en la tumbona. Nos duchamos y nos encontramos a las madrileñas y a una nueva chica llamada Sandra que resultó ser bastante maja. Cenamos los cinco juntos, aunque no todos nos nutrimos demasiado. Cogimos un bus hacia Hora, tras hablar sobre retrestes y posturas “necesarias” durante la cena. En Hora perdimos un componente de la expedición; la chica maja, Sandra se encontró con un chico con el que se había peleado y se fue con el mismo a solucionar sus diferencias. Lo pasamos realmente bien por las angostas callejuelas de la capital de Ios. Llegaron incluso a cantarnos una cancioncilla. Un italiano que había estado de Erasmus en La Coruña nos deleitó versionando el famoso: “Vigo no, Vigo no, Vigo no…”. Yo, en el nombre del Celtismo, tarareé el “Mucho Coruña…Mucho Riazor…” que todos reconoceréis. Charlamos intentamos bailar, tomamos algo, y ya tarde nos fuimos al camping descubriendo una calle que atajaba directamente hasta el puerto, evitando que tuviésemos que sortear curvas imposibles. Intercambiamos E-mails y dormimos. Una de las madrileñas era profesora de niños pequeños y la otra era decoradora de Cuatro. Adri y yo durante la noche le habíamos preguntado de todo sobre gente famosa. Lo que nos contó sobre Iñaki Gavbilondo fue una decepción. El treinta de julio del dosmilsiete se produjo la gran pérdida. Nos levantamos temprano porque el calor era inaguantable en la tienda. Desayunamos bien y fuimos a Milopotas. Adri dio un paseo por la playa y después se fue a tomar algo. Yo me achicharré en la playa, llegando incluso a quedarme dormido. Nos fuimos a comer temprano a un barecillo de la playa. Comimos pittas con patatas. a pesar de haber pedido expresamente mi pitta sin cebolla estaba invadida por ella. Comimos y charlamos con tranquilidad y a al hora de pagar el hombre, o bien se equivocó fortuitamente de mesa para cobrarnos más o lo hizo ex proffeso en lo que sería el cuarto intento de timo que evadimos. En ese restaurante abandoné mi toalla. Allí está mi último recuerdo de ella. Sobre el respaldo de la blanca silla. Mi toalla, del color del Sol, abandonada, quedó en manos de un griego sospechoso de tentativa de timo. A mitad del camino me di cuenta de todo. Era demasiado tarde para volver. Volvimos al puerto tras abandonar mi toalla en aquel bar. Snif Snif. Cogimos un bus para el puerto y leímos toda la tarde en la piscina. Sandra apareció y estuve charlando con ella un buen rato. Adri vino después porque estaba durmiendo en la tienda, creo que enfadada conmigo. Cenamos barato y Sandra, entre lágrimas, puesto que le había contado al detalle la historia de mi toalla amarilla, me prometió recuperarla. Pero no lo hizo, aunque en realidad no lo sabemos, porque no la he vuelto a ver desde entonces. Adri y yo fuimos a dar una vuelta a Hora. Nos dedicamos a buscar gente guapa o individuos que estuviesen mal vestidos: para meternos con ellos, con todos. Estuvo bien. Ios es precioso”.