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lunes, 31 de enero de 2011

Sesión Hitchock

Desde estas navidades he visto 4 películas de Hitchock. La primera fue "El hombre que sabía demasiado": un remake de una antigua película de los años treinta del propio Hitchcock. James Stewart y Doris Day son un matrimonio que viajan a Marruecos de vacaciones y allí conocen a un hombre de negocios francés y también a un matrimonio británico. Se acercan a un mercado y allí le revelan un secreto sobre un atentado político. Entonces su hijo, el hijo de Stewart, es secuestrado. Amenazan con matarlo si Stewart va a la policía. La película, al menos a mí, no consiguió engancharme y su extraño humor ingles me pareció esta vez un tanto absurdo. Puedo entender que la crítica la subestime. La melodía de "Que será, será..." se llevó el Óscar a la mejor canción y el director de orquesta que aparece en el Albert Hall es el gran Bernard Herrmann. Después vi: "La sombra de una duda": Joseph Cotten y Teresa Wright.

En esta sí. En esta no cabe duda de que Hitchock es uno de los mejores narradores y creadores de personajes del Cine. Cotten (Charlie en la película), tío de Wright (también Charlie en la película), llega a un tranquilo pueblo, Santa Rosa, donde vive su hermana con sus tres hijos y su marido. Pero Charlie, el tío Charlie, pasa de héroe a Villano. La grandeza de la película reside en sus personajes y en cómo evolucionan: pero el gran error es su absurdo final. ¿Por qué no contempla Hitchock la posibilidad de dejar que Cotten se vaya? Es genial como nos hace dudar incluso a los espectadores, al comienzo de la película. Y a su propia sobrina que acaba por convencerse gracias a la misantropía y odio por las viudas de su tío Charlie. Un apunte, muy graciosos los aprendices de asesino. "Sabotaje" fue la tercera película. En Francia, los zuecos, se denominan "sabots". Su etimología dice así: en el siglo XVIII un grupo de obreros textiles colocaron estos "sabots" en las máquinas para obstaculizar a las empresas. En la película un grupo de Nazis (película de 1942) sabotea mediante un incendio una fábrica de armamento. Uno de sus empleados es acusado de haberle pasado a su propio amigo un extintor lleno de gasolina y este, inocente se da a la fuga para intentar

demostrar su inocencia. La película es la antecesora de la gran "Con la muerte en los talones", eso seguro. Para mí, la mejor escena, la de las esposas del fugitivo y la casa del señor que era ciego, tío de la amada de Barry. En la parte final de la película el héroe obrero tratará de evitar el sabotaje de un barco ya en pleno New York. El film te mantiene atento en todo momento y hay más de un discurso bueno en la película, sobre todo en la casa de la rica neoyorquina. Pero la más absurda, la mejor, para mí, de las películas que últimamente he visto de Hitchock es esta: Pero ¿quién mató a Harry? Cuenta la leyenda que Hitchock adquirió como anónimo los derechos de la novela de Jack Trevor por 11.000 dólares para que el escritor no subiera el precio al reconocerlo.


Un hermoso e idílico pueblecito campestre en Vermont durante día otoñal. Aparece un cadáver, este es Harry. Un frustrado capitán Edmund Gwenn, que cree lo ha matado en un accidente de caza, entierra, desentierra y transporta varias veces a Harry. Entonces aparecen Shirley MacLaine (la joven viuda) y John Forsythe (el pintor abstracto). Lo mejor de la película, a parte de la escena en la que introducen al muerto en la bañera y hacen callar al niño, son sus esperpénticas disquisiciones sobre qué hacer con el pobre Harry para evitar las preguntas del sabueso Sheriff del pueblecito. Deliciosa. Deliciosa para todo al que le gusten las locuras y lo absurdo. Un rara avis de Hitchcok que me recordó bastante a la genial "The Rope, La Soga". Hay un muerto, pero Hitchock, muy alegre, elude y prescinde del tema de la muerte. Incluso su esposa se alegra de que Harry haya muerto. Por cierto, la jovencita Shirley MacLaine era la hermana del mítico Warren Beatty, aunque su nombre artístico indique lo contrario.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Un verano... con Mónica

Creo que en Septiembre vi esta película: Un verano con Mónica. Una de mis abundantes carestías cinematográficas es Ingmar Bergman. Escribe el guión y dirige esta película, que describe un “proceso” enamoramiento y desenamoramiento. Todo empieza con la llegada de la primavera (primer tópico), dos jóvenes en un ambiente hostil. La chica, a la que manosean, humillan y a la que el padre suele pegar, es realmente picarona: el enamorado, como no (segundo tópico), descuida su trabajo. Sobre el minuto 15 de la película hay una escena ridícula: “¿Por qué no me abrazas? Tengo frío. Puedes besarme”. En cambio, se ve contrarrestada por una bonita escena en la que los protagonistas salen con gorros.



Me gustan los juegos de sombras con la puerta y el cristal antes de la reyerta (tercer tópico), en la que Mónica está realmente guapa. Para mí, la mejor escena de la película, es incluso romántica, es en la que le enseña a bailar en el embarcadero. Un diálogo:

-“¿Sabes Mónica? Siempre he estado muy solo. Mi madre murió y mi padre se volvió taciturno.

- Yo, en cambio, no sé qué es la soledad: siempre éramos tantos en casa..."

Me doy cuenta de que Mónica es un poco egoísta, mal crónico de algunas mujeres cuando no están enamoradas. Se acuesta con otro porque éste no puede comprarle un abrigo. Es una cualquiera que incluso, con la intención de herir dice de su amante: “él sí que es un hombre”. Por su comentario recibe golpes: él le pega. No querría ser misógino pero ¿qué esperaba? Se separan. Él se queda con la niña.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Psiquiatría y la URSS.


La semana pasada fui a una presentación de un libro, un romancero un tanto crítico con Bolonia. El autor, Jose Carlos Bermejo Barrera, mencionó algo, a propósito de su presentación y de la falta de un "sector crítico" activo en España, que me llamó mucho la atención: una enfermedad que diagnosticaban en la URSS sobre todo en la época del deshielo: el "Trastorno latente de ideas reformistas". Era una "esquizofrenia latente” llena de fantasías paranoicas de reformar la sociedad”. Durante la época de Jruschov, las autoridades soviéticas comenzaron encerrar a los disidentes políticos en los hospitales. La KGB pensó. Desacreditaban a los intelectuales y, amparados por lo que llaman "ciencia" ¿quién les discutiría que estaban mal de la cabeza? Anteayer vi una película sobre la batalla de Stalingrado (17 de Julio de 1942 a 2 de Febrero del 1943) que, por partes, me gustó: "Enemigo a las Puertas", con un inteligente Jude Law y Ed Harris en un papel nazi para el que parece que estudió toda su vida. Me gustó el final: ganan los rusos.


Y ayer vi la que posiblemente sea la peor película de la historia, y de Rohmer: "La marques d´o" insultante, cargada de pedantería y formalidades y de un histrionismo que hace que pensemos que, por Dios, se trate de una parodia. El protagonista era también ruso (en la película), Bruno Ganz y se dedica a salvar marquesas para después violarlas.

Mi conclusión de todo esto fue: "son raros, a los rusos hay que darles de comer aparte".


martes, 28 de septiembre de 2010

Tirez sur le pianiste


En 1960 Raoul Coutard filma para Truffaut Disparen al Pianista. Lo hace al estilo de las viejas películas de gangsters americanas, ésas que tanto me gustan. Es sorprendente la escasa y pobre iluminación. Si no se tratase de una imitación intencionada el comienzo de la película hubiese sido realmente diferente. En el caso del film americano, hubiera estado todo oscuro y un hombre saldría a todo correr tras haber robado a alguien, cosa que ocurre en Disparen al pianista. En cambio, en el cine negro americano se nos daría alguna pista visual de lo ocurrido, observaríamos una corbata, unos zapatos iluminados momentáneamente por los faros de un coche o veríamos el brillo de las joyas de la mujer, su sobrero, o su rostro blanco e inexpresivo. Coutard, lacónico, no nos da ninguna pista. Su película comienza completamente a oscuras. Sabemos que alguien es perseguido por otro porque oímos pasos que corren y sabemos que ha habido violencia por sus gritos. Visualmente, no tenemos nada. Impacta este comienzo. Misteriosamente se enfoca una farola, lo que podría recordar a un film americano, pero, para desgracia del espectador despierto, nadie pasa por debajo. Tenemos que esperar hasta que aparezca el cabaret para reconocer a Eddie Saroyan y a todos los demás seres que habitan la noche turbia de Disparad al pianista. La película tiene como pilar un relato de un escritor tan desconocido como adorado por Truffaut: David Goodis. Charles Aznavour, un melancólico de mirada gacha, fue escogido por el director como protagonista debido a la gran impresión que le dio en un film de George Franju. Además de tramas de gansters la película trata las relaciones de pareja con una frescura palpable.

miércoles, 21 de abril de 2010

Canibalismo a régimen.

Tennessee Williams escribió el mismo el guión cinematrográfico de Suddenly, Last Summer, a partir de una obra suya contando con la colaboración de Gore Vidal. A Mankiewicz, el director, le fascinó la historia que tocaba dos temas tabúes en pleno 1959: el canibalismo y la homosexualidad. Si añadimos a la "cruda" temática de la película que algunas de sus escenas de Cabeza de Lobo se rodaron en Plara de Aro en plena Costa Brava podremos entender que la película no se estrenase en España hasta el 1979. Supoemos que los sucesos que se describen en el film disgustaron a las autoridades españolas del momento que se afanaban en la promoción del levante como nuevo paraiso turístico.


sábado, 17 de abril de 2010

¿Qué tramáis, morenos?

He vuelto a ver Gran Torino, y, sin duda, dejando de lado el final, la mejor escena es esta.

martes, 6 de abril de 2010

Semana Santa de cine.

En casa: leyendo artículos de Catulo, leyendo mucha Literatura Griega II, y solicitando alguna que otra revancha al Pro a algún amigo lejano. Incluso un día fuimos a cenar a un furancho (restaurante casero), que aunque no muy elegante, sí era barato. También nos atrevimos a ir a un monólogo en un local del Arenal en Vigo (Juan y punto era el monologuista). Y entre libro y libro pude ver alguna que otra película. La primera Pactar con el diablo. En la TV. Al Pacino, quizás un poco exagerando su papel, da una clase de interpretación a lo largo de la película a unos poco rodados Keanu Reeves y Charlize Theron que, tras un gran comienzo, decaen paulatinamente. En efecto, resulta incomprensible cómo se puede echar por tierra una película que durante los primeros 100 minutos te mantiene muy atento. Sobra, sobre todo, la muy recurrida escena en la que Al Pacino descubre su identidad. No resulta nada sugerente y no para de caer en abundantes tópicos que incluso se encuentran en el modo en el que el protagonista resuelve los casos: leyendo un Manual de Literatura Griega llegué a la conclusión de que el guionísta había recurrido al mismo esquema que Lisias en su discurso 3: "Así el hablante del tercer discurso consigue cierta fiabilidad admitiendo un asunto amoroso posiblemente vergonzoso". Reeves hace admitir a un importante constructor una infidelidad humillante con su secretaria para librarlo de la condena. Angel Face, por otra parte, es una gran película de Otto Preminger en la que de nuevo se vuelve a retratar un macabro y freudiano Complejo de Edipo.


La película es de 1952 y es una joya del cine negro, aunque se mezcla con otro género con el que se lleva bien, el judicial. Tiene una parte final sobrecogedora. Robert Mitchum, el actor con cara de panoli,

interpreta muy bien a un, espero que inexpresivo en el también en el guión, Frank Jessup, un enfermero y conductor de ambulancias que por motivos de trabajo llega hasta una mansión para atender a la señora Tremayne una millonaria casado con un viudo escritor y la madrastra de la femme fatale de la película. Esta es Jean Simmons, que se parece, pero no es, la gran Audrey Hepburn. Sin duda lo mejor del film es que Preminger se recrea sin altibajos en la trama retorcida y directa, con brillantes, cínicos y ambiguos diálogos (el mejor ejemplo el primer encuentro en el bar). Final magistral. Por último Camino a la perdición,


con un viejo Paul Newman muy sentencioso, al que yo apenas conocía, con un entero Tom Hanks que soporta a un hijo maldito y con un absurdo (y con secuelas de Spielberg o Tim Burton) pero gracioso, Jude Law, estuvo bien, aunque el final es lógico y previsible. Sam Mendes, después de American Beauty renueva el cine de Gangsters a lo grande. Tengo que ver Muerte entre las flores.

lunes, 22 de marzo de 2010

Buenos días, Tristeza.

De entre todas las películas que tenía elegí Buenos días, tristeza porque la noche del jueves fue un poco triste. En cambio, la actriz principal consiguió alegrar mi lluvioso viaje en tren. La dulce Jean Seberg, el eterno galán David Niven y Deborah Kerr son los principales actores. Merecería ver la película simplemente para conocer un poco las aficiones de los habitantes de la Riviere Francesa. Está dirigida por Otto Preminger y tiene como pilar esencial una novela de Françoise Sagan. El film es en blanco y negro, aunque los continuos hysteron-proteron se ruedan a color. La mejor interpretación, sin duda la de Jean Seberg. Prueba de ello podría ser que el, por aquel entonces (1959), crítico de cine Jean-Luc Godard quedó ensimismado con la actuación de Jean Seberg hasta tal punto que no dudo en convertirla en protagonista principal de su célebre Al final de la escapada. Después de Seberg, como de costumbre, lo mejor son los diálogos. Mediante los mismos (sobre todo por la manera en cómo Cécile llama y nombra a su padre , con un simple "Raymond"), y gracias a alguna que otra ansiosa y llena de rabia mirada perdida

podemos vislumbrar un infámico y anacrónico complejo de Edipo, del cual yo todavía no he podido ver mejor retrato que este en el cine. Quizás le gustase a Freud, quien dice a propósito del tema:

"Así, por ejemplo, hace tiempo hemos advertido que muchas mujeres eligan a su marido de acuerdo con el modelo del padre o lo colocan en lugar de éste; pero en el matrimonio repiten con ese marido su mala relacion con la madre. Esto se comprende facilmente como un caso obvio de regresión. La relación materna fue la más primitiva; sobre ella se estructuró la relación con el padre, y ahora en el matrimonio lo primitivo vuelve a emerger de la represión. En efecto , la transferencia de lo lazos afectivos del objeto materno hacia el paterno constituyó el contenido esencial del desarrollo que condujo a la feminidad."
Un buen resumen de la trama de esta película se condensa en un refán latino cuyo inicio todos conocemos:

HOMO HOMINI LUPUS: MULIER MULIERE LUPISSIMA

miércoles, 17 de marzo de 2010

"Alfredico": Yo confieso.

Esta película de Alfred Hitchcock se rueda en Quebec (Canadá). La escriben George Tabori y William Archibald, y se basa en la obra teatral Nos deux consciences, 1902, de Paul Anthelme. Fue nominada al Gran Premio del Festival de Cannes. 22- de marzo de 1953. Casi la veo el mismo día de su estreno. La acción ocurre en Quebec en torno al 1952. Un inmigrante de Alemania, con todo lo que esto implica, Otto Keller (Hasse) trabaja más o menos como sacristán de la parroquia de Santa María.. Descubierto por éste cuando intentaba robar dinero de la caja fuerte del abogado Vilette (Legare), Keller lo asesina y poco después confiesa su crimen al sacerdote Michael Logan (el gran Clift). Esta vez lo mejor de la película no es, para mí, Hitchcock, sino su mano hiladora, que conduce en todo momento a Clift. Si la película decae en intriga y suspense en su parte final, pues se puede apreciar con claridad que una vez que Logan se dirige a la comisaría tiene el propósito de seguir adelante con sus principios y no revelar, de ninguna forma, el bien-guardado secreto de confesión de Keller, no lo hace, en cambio, su personaje, que en todo momento se muestra espléndido y entero. Algo que no me satisfizo del todo fue el constante y disparatado uso del flashback, que en otros films suele racionar con mucho atino el señor Hitchcock. El final pudo resolverse de otro modo: resulta extraña la reacción del matrimonio Keller... A pesar de estas erratas la película nos deja escenas grandiosas, como alguna que otra llamada ilegítima de teléfono,

o cierto desayuno en el día siguiente al crimen. Por cierto, si os suena la cara de la actriz no os preocupéis: quiere decir que la abéis visto en una obra en la que intervino en 1950, en su película más recordada, la obra maestra dirigida por Joseph L. Mankiewicz Eva al desnudo. Con respecto a Clift no hay nada que decir. Está incluso mejor que en De aquí a la eternidad.
Mención de honor debería recibir la persona a la que se le ocurrió la compleja trama del secreto de confesión y la relación entre Clift y la mujer del abogado.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Torino, madera del este....

En un lapso temporal no muy amplio, que rompe Million Dolar Baby (hace 4 o 5 años), he visto El intercambio, Invictus, y Gran Torino. Y todavía hay gente que afirma que tiene mucho que aprender como director. A Invictus, le daría otro final: ya he dicho que mataría a Mandela. Del intercambio ya he hablado.

De Gran Torino sólo un pequeño detalle: el doblaje de los macarrillas pandilleros es realmente deplorable. Y lo mejor, aunque toda la película es entrañable, lo encuentro en ringcomposition, en su inesperados momentos graciosos, y, por su puesto en su enternecedor final, en el que digamos que Clint Easwood monta un verdadero "cristo", que ha aprendido de su gran amigo Charlton Heston en The Omega Man, pero que sabe emplear sin rudeza, sin fuentes extrañas, y repleto de buena intención.


Y así están los premios Oscars, donde se entregan estatuillas a Wall-E (rozo la obsesión), y ni se nomina a la que crítica y público considera como una de las mejores películas de su año.

El buen cine no debería entender demasiado de orientaciones, ni este ni oeste, ni izquierda ni derecha. ¿Quién se lo recuerda a Hollywood?...

lunes, 8 de marzo de 2010

Laura, (NYC) 1944...

De nuevo Otto Preminger; quien, esta vez, ejerce de productor y director. Su película se construye con los pilares de la novela Ring Twice For Laura (buen título) publicada por entregas en el semanario "Collier's", de Vera Caspary (buena escritora de la que en clases de Hªde la Música recuerdo haber leído un fragmento de su Music in the street). Laura se rueda en los Fox Studios con un presupuesto de serie B, y aun así acaba siendo nominada a cinco Oscars de los que ganará únicamente el de fotografía... Se centra en una muerte un tanto extraña de una preciosa joven que desencadenará en su propia casa una necrófila, surrealista y muy mal dibujada, todo hay que decirlo, historia de amor. Eso sí, para contrarrestar estos amoríos garabateados se hechiza todo con un dominio magistral del suspense que habría firmado el propio Hitchcock. Es una de esas películas de cine negro en la que los aspirantes a asesino acaban siendo reunidos en una sola habitación: aunque, esta vez, con trampa. Lo que sí cambiaría, para mí gusto, sería el final. de la película. Creo que necesita un desbarajuste, un desenfoque, un giro con un ángulo mayor. Los últimos compases de Laura me dejaron el mismo sabor de boca que Invictus, de Eastwood. Siguiendo el simil: yo mataría, en la película, claro, a Mandela, (y con ello, de paso, recordaría al espectador que está observando una obra de arte y en una sala de cine). En la película de Preminger hay una imagen/secuencia que me gusta especialmente: MacPherson interroga a Laura (Gene Tierney) bajo la, tan brillante como cegadora, luz de una lámpara que se proyecta sobre uno de los rostros más ingenuos y bellos de la historia de Hollywood.


Por otra parte, una escena que pretende ser cómica y consigue ser, al menos, extraña, es en la que el policía MacPherson acerca la bata a Waldo (Clifton Webb, el padre peligroso e incestuoso, el mejor de la película) mientras se ríe con burla de algo que el espectador despierto debe delimitar e intuir con facilidad. Pero hay a quien no le gustó la película: hay quienes no les gusta precisamente lo mejor del cine clásico: sus ácidos diálogos. Y cuando lo leo, y después de ver qué dos Oscars recibia Avatar (por lo menos no fueron demasiados), me invaden los insultos.
"(...) esos defectos (...) tendríamos que atribuirlos mayormente a ciertas características y hábitos a los cuales era proclive la industria de Hollywood en aquella época, más a la película en sí considerada como obra individual. Entre ellos podríamos hacer mención, quizá, a un cierto estatismo producido por el peso excesivo de los diálogos en detrimento de la parte visual y de la acción."
A quien ha escrito esto le recomiendo vivamente Wall-E. En fin, caso omiso: enamorémonos también nosotros con el cuadro de la pared.


lunes, 1 de marzo de 2010

Pulp Fiction y el señor lobo.

Creo que mi personaje favorito de Pulp Fiction es el señor lobo. En especial su carta de presentación: "Hola, soy el señor lobo: arreglo problemas".

La noche deseada

Hurry Sundown de Otto Preminger. Digamos que no es una mala película: dura mucho y te mantiene atento hasta el final. Como en todos sus films Preminger no iba a dejar de ser polémico esta vez. Se ataca en la película al racismo para con los negros y a la intolerancia caciquil de las ciudades sureñas de EEUU. Michael Caine, a quien recordaba haber visto en "Alfie" sólo un año antes, es el malo de la película y resulta muy creible. Por cierto, me gustaría saber si es él quien toca el saxofon realmente. En frentados a este están un granjero negro, y otro blanco, que acaba de llegar del ejercito, por la venta de unas tierras. La pareja J.Fonda - M.Caine sobrevive únicamente por sexo; y Otto Preminger nos revelará aquellos momentos más íntimos en los que Cine se apoya en el deseo y amor que siente su mujer por él, simplemente con la intención de conseguir sus metas financieras. No deja de ser, desde esta perspectiva una crítica al Capitalismo más salvaje.


"Preminger consigue realizar un drama cargado de personajes complejos, interpretados por actores que se mueven a sus anchas gracias al uso de largos planos; y al dominio del scope. Pocos directores han sacado tanto provecho al formato panorámico como Preminger. Así en el arranque, el enorme coche de Warren circula por las calles de la ciudad sureña, llenando la pantalla a su paso, símbolo del dominio que ostenta. Una escena quizás influenciada por el cine de Jacques Demy, concretamente por el comienzo de Lola (1961)".

martes, 16 de febrero de 2010

Suddenly last Monday

Después de mucho tiempo, de repente, ayer en la estación me toco en suerte un vendedor realmente majo y educado, de estos que te dan los buenos días, las gracias e incluso (que sí que existen) te dicen la vía en la que te espera tu tren justo antes de un amable hasta luego. El viaje fue de lo más agradable. Iba justo al lado de una muchacha que se dedicaba a ver episodios de una serie que me gusta:Friends. Como ya los había visto, porque eran de la primera temporada, decidí ver Suddenly, last summer: 1937, Nueva Orleans. Una joven, Catherine Holly,


la rechoncha y preciosa Elizabeth Taylor, es enclaustrada en un psiquiátrico por obra y gracia de su tía, Violet Venable (la adorable Katharine Hepburn). Esta última resulta ser una adinerada viuda que ha perdido a su hijo, su querido y venerado hijo, cuando éste estaba en compañía de Catherine (quien sustituía a Violet en un viaje). Montgomery Clift ejerce de un neurocirujano especialista en lobotomía, recibe una cuantiosa oferta de Miss Venable para lobotomizar a Catherine... El final sorprende. Las escenas dialogadas son verdaderamente largas y solo un amante del cine de mitad del siglo XX conseguirá disfrutar al máximo del film. La música me gustó mucho, aunque un ruidoso vagón de tren no sea quizás el lugar idóneo para apreciarla. Mención especial, por cierto para Eli Taylor: literalmente se come la pantalla. Por cierto, en la

película se quedan muchos cabos sin atar y esto no es fortuíto... Me sorprendió mucho lo de las pastillas de Sebastian y no entiendo por qué los jovenes lo seguían con tanto ahínco. ¿Droga quizás? Vista esta pelicula cabe preguntarse por la supuesta originalidad de las progres películas de final abierto: con ellas muchas veces se pretende evitar un final moral, aunque sin saberlo ni pretenderlo siguen siendo aleccionadoras, pero de otra forma. Me gustó. Salí del tren ya sin los cascos del ordenador y pude escuchar lo que decía el sabio micrófono de Renfe: POR FAVOR SE RUEGA A LOS ACOMPAÑANTES DE LOS PASAJEROS QUE NO SUBAN AL TREN. Estabamos tre o cuatro por allí que no pudimos evitar reirnos.

martes, 19 de enero de 2010

"The look"


Lo mejor, según creo, que he visto del cine. Y sé que me repito, pero todavía no consigo entender la parte final de la escena en la que aparece, un par de segundos, un Bogey como nunca lo habíamos visto: atónito.


lunes, 11 de enero de 2010

Una navidad entre libros, café y películas

Durante la época navideña todo estudiante tiene cosas que hacer, ya sean las sumas y restas de E.G.B, las ecuaciones de la E.S.O. o las mil y una ridículas frases que tiene que analizar para prepararse para selectividad. Si hablasemos de las facultades, y de los ciclos, sería todo demasiado variopinto. Pero seguramente tendrán todos ellos miles de quehaceres. Sin duda, el propósito de todo alumno que se precie es dar cabo de sus tareas de manera inmediata, acabada la última clase. En cambio, llegamos a casa y esto no es lo que ocurre: el día 24 coincide en jueves, nochevieja también. Te encuentras con casi un mes de vacaciones en el que más de la mitad te lo pasas en fin de semana. No es justo para quienes queremos estudiar un poco. Pero esta no es la única razón del letargo que sufre la adquisición de conocimientos; entran en juego otros factores. En mi caso concreto, por su puesto, mi afición al cine: La Masai Blanca, Freud Pasión Secreta, Match Point, Marco Antonio y Cleopatra, Lulú Forever. No tengo en cuenta, en la lista, el par de series que llevo siguiendo: Las chicas Gilmore y Caso abierto. La última película la vi ayer, La masai Blanca y se la recomiendo a todo aquel estudiante de la asignatura de Literatura Comparada de la USC: hay mucho más que ciudades grandes y "between spaces". Un choque de culturas en pleno interior de Kenya. Me gustó la ruptura de la chica con su novio suizo. Sentados en el aeropuerto, callados. Y lo mejor, sin duda, la sonrisa contagiosa de su nueva pareja Kenyata. El final no lo acabo de entender, pero me parece que todo es por su hija: ella hubiera aguantado mucho más. Freud pasión secreta, de Huston, me convención mucho. Aunque no sea una recreación perfecta de los albores psicoanalíticos de finales del XIX todo esta muy bien narrado y dispuesto. Además ¿qué tendrá Montgomery Clift que nunca me ha decepcionado en una película? Match Point empecé a verlas mientras hablaba, con alguien del que no quiero acordarme, por teléfono. Colgué y sin pensarlo me eché una manta por encima y la observé muy atento. El judío neoyorquino leyó a Freud: sexo y ambición, sexo y supervivencia: ese tipo de películas suelen servir para aprender. Además, un triángulo amoroso siempre es interesante. Más si acaba como ese. De las mejores películas que vi de Allen. Además creo que es la primera película de este director en la que NADIE balbuce ni tartamudea. Todo es azar en una peli en la que Allen hace las veces de Tarantino: y no digo más. Marco Antonio y Cleopatra, rodada en españa y con muchos secundarios españoles (Carmen Sevilla entre ellos) se me hizo muy larga, pero no me disgustó tanto como a Eos. Reconozco que no me gustó la protagonista Hildegarde Neil. Lulú Forever es una locura, es la historia de una relación muy atípica, que muchos intentamos conseguir. Patrick Swayze es un buen actor.
Con todo, hoy es dos de enero del 2010 y yo empiezo con Lucrecio, una inabarcable relectio: empiezo realmente a estudiar. Todo esto era para convencerme.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Orson y Rita


La dama de Shanghai, 1948



El personaje de Michael O´Hara (encarnado por un grande como Orson Welles) es uno de mis favoritos.

Dicen que este genio revolucionario del cine era un mentiroso. Recordemos que él se había hecho de una mentira capital: la invasión extraterrestre que narró por la radio. Había llegado a Hollywood como un niño prodigio, y Hollywood, en cambio, nunca lo entendió. Lo primero que rodó fue en Brasil: casi 120.000 metros de película. Será con El extraño con quien consiga cierto status. A esta película llega Welles tras su extraño exito y Rita recién convertida en la reina de Columbia por haber rodado Gilda. Se barajaron varios títulos para esta película: el original de William Castle If I die before I wake, el posterior Black Irish, Take this woman o The girl from Shanghai. Es sorprendente que los protagonistas estuviesen en plena separación matrimonial cuando realizan la película. Quizás Rita buscaba recuperar su amor. Ya dentro del argumento, Welles salva en el Central Park a Rosaline de una violación (que la censura se encargará de convertir en un pío atraco). Ella como recompensa, y porque el chico le gustó (también el personaje de Rita busca el amor dentro de la película), le ofrecerá un empleo como marinero en el barco de su marido,

un acaudalado y célebre abogado criminalística: Arthur Bannister (el actor se llama Everett Sloane: es bajito, pero vaya mirada). Con todo, la filmación de Lady from Shanghai no reconcilió a la pareja: les llevó al divorcio. Todos, al ver la película supongo que pensamos que el final, soberbio, por cierto, en el que Elsa es abandonada por Michael mientras se desangra en el suelo, era un desquite del director por aquellos años de matrimonio.

Welles dice de si mismo: “empecé en la cumbre y desde la cumbre y desde entonces no he hecho más que caer”. De Rita, que en realidad se llamaba Margarita Carmen Cansino, y sí, era hija de un bailarín sevillano Eduardo Cansino, se suele decir que es una mujer llena de una sensual sexualidad (que tanto gustaba a los soldados americanos), pero muy sobrepasada por el mito.

Yo adoro los primeros compases de la película: es decir, la confesión del protagonista. A Welles, en cambio, los primeros 10 minutos de su obra nunca le gustaron. Suele renegar de ellos. Llega a decir: “eran horribles. Cuando pienso en ello, me da la impresión de que no están hechos por mí. Se parecen a cualquier película de Hollywood. Y no sé por qué. Pero resultaron así de estúpidos”. ¿Por qué me viene a la mente precisamente ahora el refrán inglés que dice algo así como que los grandes genios siempre coinciden? A decir verdad sólo me gusta la confesión. Las escenas siguientes, y en especial el atraco, resultan caóticas.

Y con respecto a la célebre escena final de los espejos, sólo recordar una frase de Michael: “si supiera como iba a acabar todo me habría detenido en el principio”. En realidad estaba avisado: “te lo dije... no sabes nada acerca de la maldad”.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Carta de una desconocida

Las últimas dos películas que he visto son de 1948.¡Qué curioso! En ambas se demuestra que el cine y la poesía pueden llevarse bien fuera de francia. Carta de una desconocida

me gustó porque enlaza dos temas que conozco: el amor y la música. Esto no pasaba en la novela de Stefan Zweig: el personaje de Stefan (pianista) era un escritor, pero debido a la devoción de Max Ophüls, el director, por la música lo convirtió en pianista. Para un semimúsico siempre es entrañable ver como se va formando el mito del músico mujeriego.

Aunque no era, evidentemente, el actor Louis Jourdan, (protagonista con Hichcock de El proceso Paradine), quien tocaba, sino un pianista llamadao José Iturbi, pudimos escuchar mi querido Estudio en Re Mayor de Franz Liszt, La flauta Mágica de Mozart y Tanhäuser de cierto amigo de Nieztsche. Pero Louis Jourdan no es la figura principal de la película:, aunque sí el actor más agraciado (no vamos a andarnos con ambigüedades).

El filme nace como una vía para impulsar la carrera artística de Joan Fontaine, hermana menor de Olivia de Havillan. En EEUU la película, demasiado íntima quizás para los descendientes del lejano oeste, tuvo una fría acogida y una vida muy corta den las salas. Pero la recepción en Europa fue desmedida: desde ese momento se convirtio el film "de Opuls" en un clásico de la televisión norteamericana. Seguro que la ponen en navidad. La misma novela de Stephan weig fue adaptada por Julio Alejandro en 1955 y dirigidaa por Tulio Demicheli: su título era Feliz año, amor mío.


La Critica dice:


a) G.Cin. (Bianco e nero, abril de 1949): "La figura doliente de Lisa permanecerá entre las más creíbles ofrecidas por el cine de los últimos tiempos".

b) Louis Marcorelles (Cahiers du Cinéma, Num 81): "El arte de Ophüls, según una óptica muy femenina, consiste en poner en evidencia el peso del instante, el deseo de la mujer enamorada que carga cada minuto de amor de una intensidad apasionada. Soñadora, tierna, sino por y para el amor en esa Viena imperial donde todo parece decorado".

c)Bosley Crowther (The New York Times, 29 de abril de 1948): "Si usted busca sensibilidad y emoción coherente eun una película, cuidado con esta Carta demasiado escrita. Le ahogará con su retórica y su tontería".


Recordemos el gran diálogo:

J: "Hay cosas como el honor y la decencia"

L: "Me lo he repetido cien veces hoy"

J: "Hablas como si no estuviera en tus manos. No es así, Lisa. Tienes voluntad. Puedes hacer lo más correcto o puedes destrozar tu vida".

L: "No tengo más voluntad que la suya".


lunes, 23 de noviembre de 2009

La cinta blanca.

El pasado miércoles, entre chuzos santiagueses, fui con unas amigas a ver una película al festival Cineuropa. A penas quedaban entradas y éstas pertenecían a la esquina superior izquierda del segundo piso (muy incómodo) del Teatro Principal: en el compartimento 13: muy muy esquinado. Tras una breve acomodación (si nos recostábamos en la silla no contemplábamos la pantalla) comenzó el film alemán y resultó ser verdaderamente bueno. Se trata de la vida en un pueblo alemán donde alguien, algunos de sus miembros, cometen atrocidades e intentos de asesinato.


Tiene algo de Hitchcock que no combina mal con ese lento expresionismo con planos tan cercanos que caracteriza a los alemanes. El director nos manipula con vileza, presentándonos de manera velada, desde un principio, a los puros culpables y a un complice divino. Una gran película. La verdad no es de extrañar que haya conseguido tantos premios y tan buenas críticas. El Cura, para mí, el mejor en su papel. Todo son alabanzas, en especial me gustó mucho la música. Sólo un pero, por mi parte, el frío protagonista.

La vida privada de Sherlock Holmes

Nunca había pensado en Sherlock Holmes como un ser tan vanidoso, drogadicto, y presuntuoso a la vez. Además, falla en la resolución del caso: o mejor dicho, lo ayudan en ella. Se trata de una película en la que una espía alemana casi consigue vencer al ínclito inglés y a todo el servicio secreto británico.


El gracioso Watson es, sin duda, el alter ego del sentido del humor del director. La película no consiguió, por lo menos en mi caso, conseguir mantenerme suspendido en todo el transcurso, en ocasiones incluso me aburrió un poco, pero me pasa siempre que Wilder no ejerce de estricto comedista. A pesar de este último punto es una buena película que cuida los detalles y en la que el argumento se desarrolla paso por paso, con mucho sentido del ritmo de la argumentación.