Mostrando entradas con la etiqueta Vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vida. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de enero de 2012

Palabras Gastadas

Adeus,

Já gastámos as palavras pela rua, meu amor,
e o que nos ficou não chega
para afastar o frio de quatro paredes.
Gastámos tudo menos o silêncio.
Gastámos os olhos com o sal das lágrimas,
gastámos as mão à força de as apertarmos,
gastámos o relógio e as pedras das esquinas
em esperas inúteis.

Meto as mãos nas algibeiras
e não encontro nada.
Antigamente tínhamos tanto para dar um ao outro!
Era como se todas as coisas fossem minhas:
quanto mais te dava mais tinha para te dar.

Às vezes tu dizias: os teus olhos são peixes verdes!
e eu acreditava.
Acreditava,
porque ao teu lado
todas as coisas eram possíveis.
Mas isso era no tempo dos segredos,
no tempo em que o teu corpo era um aquário,
no tempo em que os meus olhos
eram peixes verdes.
Hoje são apenas os meus olhos.
É pouco, mas é verdade,
uns olhos como todos os outros.

Já gastámos as palavras.
Quando agora digo: meu amor...,
já se não passa absolutamente nada.
E no entanto, antes das palavras gastas,
tenho a certeza
de que todas as coisas estremeciam
só de murmurar o teu nome
no silêncio do meu coração.
Não temos já nada para dar.
Dentro de ti
não há nada que me peça água.
O passado é inútil como um trapo.
E já te disse: as palavras estão gastas.

Adeus.


lunes, 5 de diciembre de 2011

Master 451

A veces uno tiene la impresión de que el mundo va al revés.
Entonces, lee. Fahrenheit 451: temperatura a la que el papel de los libros se enciende y arde.

¿Hay que temer a los bomberos?

-¿Sabe? No me causa usted ningún temor.
Él se sorprendió.
-¿Por qué habría de causárselo?
-Les ocurre a mucha gente. Temer a los bomberos, quiero decir. Pero, al fin y al
cabo, usted no es más que un hombre...
Montag se vio en los ojos de ella, suspendido en dos brillantes gotas de agua,
oscuro y diminuto, pero con mucho detalle; las líneas alrededor de su boca, todo
en su sitio, como si los ojos de la muchacha fuesen dos milagrosos pedacitos de
ámbar violeta que pudiesen capturarle y conservarle intacto. El rostro de la joven,
vuelto ahora hacia él, era un frágil cristal de leche con una luz suave y constante
en su interior. No era la luz histérica de la electricidad, sino... ¿Qué? Sino la
agradable, extraña y parpadeante luz de una vela. Una vez, cuando él era niño, en
un corte de energía, su madre había encontrado y encendido una última vela, y se
había producido una breve hora de redescubrimiento, de una iluminación tal que el
espacio perdió sus vastas dimensiones Y se cerró confortablemente alrededor de
s, transformados, esperando ellos, madre e hijo, solitario que la energía no
volviese quizá demasiado Pronto...
En aquel momento, Clarisse MeClellan dijo:
13
-¿No le importa que le haga preguntas? ¿Cuánto tiempo lleva trabajando de
bombero?
-Desde que tenía veinte años, ahora hace ya diez años.
-¿Lee alguna vez alguno de los libros que quema?
Él se echó a reir.
-¡Está prohibido por la ley'
_¡Oh! Claro...
-Es un buen trabajo. El lunes quema a Millay, el miércoles a Whitman, el viernes a
Faulkner, conviértelos en ceniza y, luego, quema las cenizas. Este es nuestro
lema oficial.
Siguieron caminando y la muchacha preguntó:
-¿Es verdad que, hace mucho tiempo, los bomberos apagaban incendios, en vez
de provocarlos?
-No. Las casas han sido siempre a prueba de incendios. Puedes creerme. Te lo
digo yo.
-¡Es extraño! Una vez, oí decir que hace muchísimo tiempo las casas se
quemaban por accidente y hacían falta bomberos para apagar las llamas.
Montag se echó a reír.
Ella le lanzó una rápida mirada.
-¿Por qué se ríe?
-No lo sé. -Volvió a reírse y se detuvo-, ¿Por qué?
-Ríe sin que yo haya dicho nada gracioso, y contesta inmediatamente. Nunca se
detiene a pensar en lo que le pregunto.
Montag se detuvo.
-Eres muy extraña -dijo, mirándola-. ¿Ignoras qué es el respeto?
-No me proponía ser grosera. Lo que me ocurre es que me gusta demasiado
observar a la gente.

Se acerca las Navidades, y es época de recordar ciertas cosas: cuando la gente pregunta para qué sirve aquello que estudias o por qué haces algo, no debes tener dudas: estás justo en lo correcto.

PD: esto no sirve si eres un Bombero, un gestor en la aplicación de las llamas, si cursas el Máster de Profesorado.

domingo, 20 de febrero de 2011

El síndrome Indiana Jones



Me sentí ridículo al equivocarme; pero me gusta que los aseos de los bares, pubs o restaurantes no tengan carteles o etiquetas muy claras sobre hombres y mujeres. Resulta que me siento intrépido cuando, sin tenerlo claro, me decido a entrar.

sábado, 19 de febrero de 2011

Paul Veyne y Juana

Leo en un libro de Paul Veyne sobre Séneca, que sus diálogos no son más que "conversaciones sobre". Y tanto es así que dentro de su obra filosófica, por ejemplo, tenemos su gran obra de los últimos años, ni más ni menos que unas Cartas a Lucilio. El resurgimiento de Séneca empieza en un círculo editorial vinculado a Foucault, que vivió bajo la amenaza del sida. Su razonamiento parece el siguiente: ante la muerte, y su amenaza, nuestro único arma es el "yo". Esto hizo que yo recordase a mi tía Juana, en su peluquería, sosteniendo con la izquierda un flequillo, con la diestra unas tijeras y diciéndole a una clienta, a propósito de alguien que se había muerto en su cama, sin enterarse, hace un par de noches: "para la muerte hay que ser egoísta".

martes, 8 de febrero de 2011

Diálogo

Y me viene a la mente una conversación fuera de contexto en la que se puede ver un buen diálogo, aunque absurdo:

1-¡Es que cada día te quiero más!
2-"Pues... ¡qué llegue mañana!"

lunes, 10 de enero de 2011

Árbol de Sangre

Quizás no sea este el mejor momento para hablar de arboles genealógicos, pero lo vamos a intentar. Cuando la gente me pregunta "¿De dónde eres?"yo normalmente, aunque depende de quién formule la pregunta, respondo que de Tui; siempre me enseñaron que uno es de donde nace. Viví en esta ciudad hasta los 7 años, edad en la que me trasladé, junto a mis padres a la casa que estaban haciendo en Budiño, una especie de aldea residencial que pertenece a O Porriño pero que en realidad está a la misma distancia de este pueblo que de Tui. Pues bien, la sangre tudense me llega por arteria materna. Mi madre tiene 5 hermanos: Juana, Roberto, Luis, Cándido y Elías, hijos de Carmen y Elias Antonio, alias O Cholas. Los padres de mi abuela, que paradójicamente se crió en Budiño, se llamaron Rosa Martínez Ramírez y Manuel Besada Fernández, quien era ebanista. Los padres de mi bisabuela, esto es, de Rosa, a su vez eran Evaristo y María, de los que desconozco su profesión. Los padres de Manuel, en cambio, se llamaban Juaquina y Rosendo, que era carabinero/guardia civil.


Por otra parte, los padres de mi abuelo tudense se llamaron Cándido Pérez, alias Zapata, cuya profesión era guardia municipal y Encarnación Diamantina Peixoto Pereira, de nacionalidad portuguesa. Los padres de Candido eran Juana y Antonio, que se dedicaba al contrabando de gallinas y murió ahogado en el Miño.




martes, 4 de enero de 2011

Una mañana perdida

Llego en punto a la biblioteca y me encuentro con esto: Días 24 y 31 cerramos. Me encuentro en uno de los pueblos más feos de toda Galicia, a las 9 de la mañana, totalmente solo. En cambio, tengo buen sabor de boca porque todavía conservo el aroma del Nespresso que acabo de disfrutar en casa. No me apetece otro café y doy un paseo por el pueblo. Es curioso que a primera hora de la mañana los únicos puntos de luz sean los bancos. No es una mañana fría. Las calles están desiertas y trato de imaginarme cómo sería estar en casa, bajo las mantas. Me entran un par de escalofríos y finalmente decido ir a tomar un café. El bar mas cercano es uno muy céntrico. El ambiente es tétrico. Ni un ápice de buen gusto. No se si es peor el ambiente de casposo banquero que se respira o la voz chillona y demasiado enérgica para estas horas del amago de camarero. Desde mi rincón distingo dos zonas con mucha claridad: la barra y las mesas. La primera zona es la burguesa: gente con traje que se mete el dedo en la nariz, literalmente. Uno de ellos parece una buena persona: lleva ropa elegante pero sin ir de traje, es el que menos habla, no fanfarronea con el camarero y escucho que sus hijos ninguno ha estudiado económicas sin que parezca muy afectado.

El ambiente casposo habla de política. Ahí ya no entro, se haría demasiado largo. La segunda zona es la de las mesas. Gente mundana, sin traje. Aquí me senté yo. Gente de las tiendas y de la frutería que lindan con el establecimiento. Hay una pareja donde el chico parece que tiene cáncer. Detrás, junto a la ventana lo que parece un mecánico, por su mono de trabajo. Mas tarde entran una chica y su abuela, apuesto que esta es su parada previa al centro médico. A mi lado se sienta lo que la gente llamaría una choni, siempre abundantes en Porriño. La acompaña su amiga gorda y maja, la que aguanta las gilipolleces de la que se pinta la cara para tomar un café a las 9 de la mañana. Faltaban los gitanos, que entran mientras escribo sobre la choni: ostentando poderío se sitúan en la primera mesa del local.

Al cabo de unos minutos entra un chico con el pelo teñido, vamos, con mechas. Lo primero que hace es fijarse en la choni de mi vera. Después de un par de vistazos descarados se aleja, compra tabaco y se va. Hasta es posible que se conozcan. Tiene mérito mi entrada, escribí todo esto antes de darme cuenta de que a todos sus conocidos casposos y clientes habituales de la zona humilde les había dado un bizcocho de fin de año para acompañar el café: a todos menos a los gitanos y a mí.

Cuando me iba, después de pagar con el billete más alto que tenía con la intención de robarle el mayor cambio posible, me dijo "¿que tal todo?". Y como a mi me encanta satisfacer la curiosidad de los demás le espeté: "el café muy cargado, pero el bizcocho ha estado muy bien". Por un momento se calló, dejó de hacer el imbécil y paró de fingir.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Un verano... con Mónica

Creo que en Septiembre vi esta película: Un verano con Mónica. Una de mis abundantes carestías cinematográficas es Ingmar Bergman. Escribe el guión y dirige esta película, que describe un “proceso” enamoramiento y desenamoramiento. Todo empieza con la llegada de la primavera (primer tópico), dos jóvenes en un ambiente hostil. La chica, a la que manosean, humillan y a la que el padre suele pegar, es realmente picarona: el enamorado, como no (segundo tópico), descuida su trabajo. Sobre el minuto 15 de la película hay una escena ridícula: “¿Por qué no me abrazas? Tengo frío. Puedes besarme”. En cambio, se ve contrarrestada por una bonita escena en la que los protagonistas salen con gorros.



Me gustan los juegos de sombras con la puerta y el cristal antes de la reyerta (tercer tópico), en la que Mónica está realmente guapa. Para mí, la mejor escena de la película, es incluso romántica, es en la que le enseña a bailar en el embarcadero. Un diálogo:

-“¿Sabes Mónica? Siempre he estado muy solo. Mi madre murió y mi padre se volvió taciturno.

- Yo, en cambio, no sé qué es la soledad: siempre éramos tantos en casa..."

Me doy cuenta de que Mónica es un poco egoísta, mal crónico de algunas mujeres cuando no están enamoradas. Se acuesta con otro porque éste no puede comprarle un abrigo. Es una cualquiera que incluso, con la intención de herir dice de su amante: “él sí que es un hombre”. Por su comentario recibe golpes: él le pega. No querría ser misógino pero ¿qué esperaba? Se separan. Él se queda con la niña.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Psiquiatría y la URSS.


La semana pasada fui a una presentación de un libro, un romancero un tanto crítico con Bolonia. El autor, Jose Carlos Bermejo Barrera, mencionó algo, a propósito de su presentación y de la falta de un "sector crítico" activo en España, que me llamó mucho la atención: una enfermedad que diagnosticaban en la URSS sobre todo en la época del deshielo: el "Trastorno latente de ideas reformistas". Era una "esquizofrenia latente” llena de fantasías paranoicas de reformar la sociedad”. Durante la época de Jruschov, las autoridades soviéticas comenzaron encerrar a los disidentes políticos en los hospitales. La KGB pensó. Desacreditaban a los intelectuales y, amparados por lo que llaman "ciencia" ¿quién les discutiría que estaban mal de la cabeza? Anteayer vi una película sobre la batalla de Stalingrado (17 de Julio de 1942 a 2 de Febrero del 1943) que, por partes, me gustó: "Enemigo a las Puertas", con un inteligente Jude Law y Ed Harris en un papel nazi para el que parece que estudió toda su vida. Me gustó el final: ganan los rusos.


Y ayer vi la que posiblemente sea la peor película de la historia, y de Rohmer: "La marques d´o" insultante, cargada de pedantería y formalidades y de un histrionismo que hace que pensemos que, por Dios, se trate de una parodia. El protagonista era también ruso (en la película), Bruno Ganz y se dedica a salvar marquesas para después violarlas.

Mi conclusión de todo esto fue: "son raros, a los rusos hay que darles de comer aparte".


Strange Fruit


Strange fruit


Southern trees bear strange fruit,

Blood on the leaves and blood at the root,

Black bodies swinging in the southern breeze,

Strange fruit hanging from the poplar trees.

Pastoral scene of the gallant south,

The bulging eyes and the twisted mouth,

Scent of magnolias,

sweet and fresh,

Then the sudden smell of burning flesh.

Here is fruit for the crows to pluck,

For the rain to gather, for the wind to suck,

For the sun to rot,for the trees to drop,

Here is a strange and bitter crop.


Árboles sureños cargan una extraña fruta

Sangre en las hojas y sangre en la raíz.

Cuerpos negros se balancean en la brisa sureña.

Escena pastoral del galante Sur

Los ojos saltones y la boca torcida

Perfume de magnolias

dulce y fresco

Luego un repentino olor a carne quemada

Aquí está la fruta para que los cuervos arranquen

Para que la lluvia la recoja, para que el viento la chupe.

Para que el sol la pudra.

Para que el árbol la tire.

Aquí, una extraña y amarga cosecha.


Abel Meeropol, profesor de escuela, se inspira en una foto de un linchamiento en la que aparece un joven negro colgado de un árbol. Todo ocurrió el 7 de Agosto de 1930 en Indiana, sur de los Estados Unidos. Tres hombres negros habían sido acusados de asesinato y violación y la justicia corrió a cargo de lo que los americanos llaman “mob”: una multitud, una turba, en la que estaban mezclados miembros del ku kux klan con la policía. Dos de ellos fueron mutilados y asesinados. El tercero, de tan solo 16 años, y al que los otros dos muchachos de 19 le habían puesto el arma en las manos, había intentado atracar a un hombre que estaba en un coche con su esposa. Ocurrió que lo conocía, le entregó la pistola a sus compinches y se fue corriendo. Cameron, así se llamaba, declaró años más tarde que sólo tenían la intención de atracar. A él también lo arrestraron y le pusieron un lazo en el cuello, pero una desconocida voz de mujer dijo: “take this boy back. He doesn’t have anything to do with any shooting or raping”. Misterioso.

Y canta la "voz dramática", Billie Holiday:


miércoles, 24 de noviembre de 2010

Un regalo de Noviembre...

Hoy me regalaron un libro de Nietzsche: El pensamiento trágico de los griegos. "Escritos póstumos 1870-71". Realmente me ilusionó: después de leer la biografía hecha por Safranski de Nietzsche no estaría mal leer algo de su letra y puño: lo mismo me daba su "Aurora" que su "Pensamiento trágico", compuesto por materiales de "El nacimiento de la tragedia" (donde se reproducen modificados algunos de los textos de mi regalo). Le eché una ojeada y me gustó esto:

El drama musical griego significa el libre pliegue para el arte antiguo en su conjunto, con él fue superado todo lo que no era libre, todo lo aislado de las artes particulares. En sus fiestas sacrificiales colectivas, se cantaron a la vez himnos de belleza y osadía. Constreñimiento, y sin embargo gracia a la vez, pluralidad pero también unidad, muchas artes en más elevada actividad, y a pesar de ello una única obra de arte. Eso es el drama antiguo.

Pero lo mejor, la dedicatoria:

"Un poco de Dionisos
para Apolo :)"


viernes, 8 de octubre de 2010

Mañanas tristes de omphalismo...

La noche fue muy alegre. Salimos hasta tarde: ocurrió que no sonó el despertador, al menos cuando debería, y no pude ir a clase. Ningún problema, el profesor de historia de Roma tampoco vino. Había una clase con Bermejo en el horizonte y tuve la idea de ir. Pero la ducha estaba ocupada y no me daba tiempo. Lo pensé en voz alta. Ella soltó un contundente: "Mierda". Y yo le dije: "tranquila, ya iré otro día". Su respuesta fue muy cruel: "no lo decía porque tú vinieras, sino porque tengo el rimel y el lapiz de ojos dentro del baño".

martes, 28 de septiembre de 2010

Mecanismos de defensa del ego...

1 Identificación: tomar rasgos característicos de otras personas: me parece que este se me da bien, procuro hacerlo conscientemente con los rasgos buenos.

2 Proyección: ver en los demás nuestros defectos. Está claro. Sin duda es mi punto fuerte: si algo soy es observador.

3 Racionalización: explicación lógica. Tampoco hay duda. Me llaman “arena en el desierto” porque un día vendí arena en un desierto. Es decir, suelo llegar siempre a conclusiones medio-logicas que me favorecen (tergiversando un poco, claro). Mientras exista, que no es siempre y ni siquiera muy a menudo, busco una explicación para todo.

4 Regresión: volver a la etapa ya pasada. Es muy difícil para mí delimitar cuándo ha acabado una etapa y cuando comienza otra. En esto soy pésimo. Así pues, no sé si alguna vez utilicé este mecanismo.

5 Fijación: quedar anclado en una etapa. Como dije no llevo bien el tema de las etapas, por lo tanto es difícil para mí valorar este punto: aun así puede que este sea un punto débil en algún aspecto de mi vida. Pero no creo que sea demasiado dañino quedarte con rasgos de alguna etapa si realmente merece la pena. Lo que algunos entienden por evolucionar, a veces, es un muy ficticio.

6 Desplazamiento: Sublimación, cambiar algo mal visto por algo bien visto. Como todo, absolutamente todo, con mis manos, sin intermediarios. Excepto para hacer reír alguna que otra vez, y desde los 16 años más o menos, no me parece interesante lo que la gente que no me importa piense de mi. Y esto no es un “yo soy así y punto”, es un “tolerancia por favor”, porque sí tengo en cuenta lo que la gente que me importa piensa sobre mí.

7 Formación reactiva: hacer lo contrario de lo que eres: alguna vez me tocó, pero soy un mediocre bastante equilibrado, lo que nos deja ante dos tonterías que ni merecen mención.

8 Somatización: manifestar a nivel corporal algo que tenemos a nivel físico. Esta categoría suena muy mal y además no la entiendo muy bien. Nunca me fustigué, pero me dejé melena ¿tiene que ver?

9 Represión: mandar al inconsciente algo que nos hizo daño: en eso soy experto, siempre ayuda mi escasa memoria, y que gracias a mi teoría de "mas vale poco y bien que mucho y mal" para con los amigos, sólo tuve que sufrír un par de malos tragos, indigestiones, y decepciones.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Echeveria

Echeveria. Así se llamaba la planta con la que mejor mano tenía. Las hojas formaban una roseta en el suelo, eran muy densas y carnosas. Tenían entre 4 y 8 cm, puntiagudas en su extremo: estaban siempre cubiertas de una “pruina” blanca. El origen de la planta es Mexicano, de Tolimán, donde crece a la sombra de plantas más altas, aunque sorprendentemente no se suele cultivar mucho por allí. Se reproduce por semillas mejor que por esquejes y soporta bien la sequedad. Recuerdo que meses antes de morir, mi perro, El Señor Ruper, la regaba constantemente con su orina: y tanto fue el cántaro a al la fuente que se secó. Casi se va al garete mi deismo.


Matacán


Me preguntaron cómo se llamaba y no pude contestar. "Matacán", respondí a los tres días. Y digo más: es una contracción de "matar" y de "can". Parapeto en voladizo, es decir, un saliente de un castillo o torre de la Edad Media que estaba sostenido por grandes ménsulas y generalmente rematado con almenas. Entre estas habría huecos por donde se arrojaban artefactos como brea o aceite hirviendo contra los enemigos medievales.


lunes, 6 de septiembre de 2010

Morfología de una familia

Con la cabeza llena de casos indoeuropeos y de los tipos flexivos y desinencias, decidí desconectar por una hora. Pensé en llamar a alguna amigo para tomar un café, pero sería gastar demasiado tiempo. Me decidí por comprar una palmera de chocolate y sentarme en un parque con la intención de observar a la gente. Me fijé en una familia descompuesta. Un niño de unos cuatro años, una madre y un padre: separados. La madre no cruza palabra con el padre del niño. Este, se abraza a su pequeño con todas sus fuerzas mientras ella, en el asiento del conductor hace que habla por teléfono y fuma un pitillo. El niño le dice adios a su padre, lo besa y se acomoda en el asiento de atrás: es curioso ver como con sólo cuatro años ya tiene la mirada perdida. El padre le coloca el cinto y sin apenas dirigir la mirada a la que fue su mujer cierra la puerta con cuidado. Llevo sólo tres minutos sentado y me digo a mi mismo: me voy a estudiar. No conozco a esta familia, pero sigo sin entender que la gente se separe a la ligera.

martes, 31 de agosto de 2010

Sin ojos oscuros...

Vicente Aleixandre, un sevillano de la del 27.


Sin fe

Tienes ojos oscuros.
Brillos allí que oscuridad prometen.
Ah, cuán cierta es tu noche,
cuán incierta mi duda.
Miro al fondo la luz, y creo a solas.

A solas pues que existes.
Existir es vivir con ciencia a ciegas.
Pues oscura te acercas
y en mis ojos más luces
siéntense sin mirar que en ellos brillen.

No brillan, pues supieron.
saber es alentar con los ojos abiertos.
¿Dudar...? Quien duda existe. Sólo morir es ciencia.

Cansancio e intimidad

Últimamente me desvelo con facilidad. Y eso no me gusta. Me había acostado temprano, era un fin de semana de Agosto, y bajé a abrirle el portal a mi madre que había ido a casa de mi abuela ayudarla a cocinar. Estaba exhausta. Entró con el coche en el garaje, se quitó sus sandalias y me dijo: “A este paso non chegho a netos”. Yo le respondí: “No lo sabes tú bien”. Me miró extrañada y con una mezcla de pena y desprecio, subió las escaleras, fría, y se fue. Se lo agradezco.

Laringales de Agosto

Estudiar laringales en pleno agosto debería estar prohibido, sobre todo si tienes cosas vitales en las que pensar: al final todo acaba siendo una simple cuestión de prioridades, de elecciones: libertad. Y yo, que mientras estudiaba en la terraza recibo la llamada más amistosa, sencilla y sincera de toda mi vida, de esas en las hay mucho que decir pero en las que nadie habla, veo cómo mi abuela sale de casa despacio y se propone bajar las escaleras. Con mucho "tino" lanza una muleta por los peldaños y poco a poco muy bien sujeta a la barandilla baja escalón tras escalón, siempre empujando previamente con su pie derecho la muleta caída. La conclusión es obvia, lanza una de sus muletas por las escaleras y la arrastra, por su propia seguridad. Su agilidad es sorprendente y soberbia. Tanto que hasta dan ganas de llorar.

lunes, 16 de agosto de 2010

De 30 monedas (argénteas)

Despedida


No me has querido y huyes por tus años
hacia un país en donde yo no existo,
pero cuánto me dejas al dejarme...
Otros verán tu vida deshacerse;
yo conservaré intacta la memoria
de una frágil belleza adolescente.
Pronto no has de ser tú, aunque no mueras;
aunque no vivas, vivirás en mí.
Siempre joven serás en mi recuerdo:
fíjate cuánto gano si te pierdo.

De "Treinta monedas" 1989, Jose Luis García Martín.


Recuerda tanto a "Esplendor en la Hierba"...