Desde siempre me ha gustado el deporte. Y tengo entendido que está bien eso de mantenerse en forma. Me parece extraño este punto de vista: parece que mente y cuerpo, siendo así, deberían formar una unidad. Debo reconocer que fue una de las cosas que más me sorprendió de los antiguos. Yo tampoco entiendo la figura del intelectual o sabio seboso y cerrado completamente en sí mismo. No sirve de nada si no escribes o se lo comunicas a los demás. ¿Por qué cerrarse a los demás? "Animal social" nos llamaba Aristóteles. El mes pasado formamos un nuevo equipo de baloncesto en la liga universitaria santigüesa. Somos el "Macabi de Levantar". Organizamos un partido inaugural. Se celebraba en un pabellón al sur de Santiago, justo detrás del Corte Inglés (al que nunca había ido). No se como llegó a mis manos la etimología de la palabra pabellón: originalmente viene de Pupilio-onis mariposa en latín, que produce el vocablo francés "pavillio", que a su vez, llega a España en forma de "pabellon". Ganamos el partido. Cansado llegué a casa y me tiré sobre el gran plumifero de mi habitación: plumifero, "el que lleva plumas": plumis ferre. Y de todo eso me acuerdo ahora, tras una noche en la que el plenilunium reinaba. Una noche de viejas costumbres, y viejos horarios, una noche de cumpleaños que me gustó. Sentado en una mecedora con un portátil en las rodillas, con un café con leche esperando, escribo y escucho un concierto de Thchaikovsky (Nº1 Op.23) mientras mis padres en el piso de arriba ven una película que se llama "El hombre que pudo reinar".
lunes, 23 de noviembre de 2009
lunes, 2 de noviembre de 2009
lunes, 1 de junio de 2009
El segundo beso siempre es mejor para Lauren
útil y descabellado discutir sobre la composición del personaje que hizo Bogart. Logró llenarnos con una imagen tan potente que cualquier crítica a su evidente hieratismo y a su absolutamente buscada y pretendida carencia de matices resulta superflua. Bogart es Marlowe y, en consecuencia, Bogart es el más grande, es todos los detectives privados que han sido, son y serán. Si le añadimos su química con Lauren Bacall, demoledora, sensual, fatal y el ambiente de opresión, nocturno de grandes lluvias y continuas sombras que crean entre Hawks y Chandler, llegamos a un conjunto que nos permite ser comprensivos y generosos con las ridículas y tontas peleas y riñas que aparecen en la película. Yo llegué incluso a preguntarme si la paliza que le dan a Bogart la graban y la hacen tan ridícula e inverosímil con intención de que el comentario posterior de uno de los secundarios, de los cuales no he hablado porque en el cine americano de los 40-50 son la mayoría soberbios: el comentario es el siguiente: “es la peor paliza que he visto en mi vida”. ¿Buscan una risa del público? Ya sé que no, pero parece. Pero lo mejor de la película, como de la vida, son los diálogos. Secos, divertidos, brillantes. Hay varios de ellos espléndidos entre los dos protagonistas. Yo tengo especial preferencia por su conversación sobre el comportamiento de los caballos de carreras en el restaurante. El detective dice a la chica que suele apostar a los caballos, y poco después le pregunta por qué no tiene una pareja y le contesta: “Hablando de caballos, antes de apostar me gusta ver cómo arrancan, cómo corren y cómo van en la carrera”, y añade: “Me parece que a usted le gusta arrancar fuerte”. Marlowe dice:”Por mi parte creo que tiene usted cierta clase, pero no sé adónde puede llegar, ni cuánto puede correr”, y Vivian responde: “Eso depende bastante del jinete”. Por si el ambiente no está ya caldeado hay varios momentos de sexo muy sutil, implicito y delicadamente indicado en la película: Es el caso de la librería de enfrente a la del mafias Geiger. La chica empleada invita a Marlowe a quedarse y cierra la puerta y se quita las gafas y se deja el pelo suelto antes de comenzar a beber whisky con el detective. Por otra parte, la taxista femenina le dice a Marlowe que puede llamarle cuando la necesite. “¿De día o de noche?” pregunta él. “Mejor de noche, por el día trabajo”. Hay una divertida y extraña escena en la que Vivian trata de rascarse una pierna, sensualmente, por cierto, sin que su falda se vea perjudicada: Marlowe, descortés, promulga: “Rásquese a gusto”. Ella se sorprende y acaba haciéndolo levantando un poco la prenda y mostrando una pequeña porción de su muslo en primer plano.
En esta película ya están juntos Bogart y Bacall, es su primera película de casados, y en la película tardan mucho en besarse. Lo hacen en el coche, si mal no recuerdo: Bogart- “Ya le dicho que usted me gusta”. “Ojalá lo demostrara”, responde Bacall. Eso es sumamente fácil. La besa. “No está mal, me gustaría otro”. La vuelve a besar y ella dice. “Ha sido aun mejor”… “Muy bien” acaba Bogart antes de comenzar a interrogarla. En Tener y no Tener también el segundo beso le gustaba más con aquel “It is even better when you help”.
Diálogos y frases célebres con otros actores:
“Va demasiado lejos, Marlowe”, “Cartas boca arriba”.
“¿Tan imbécil me cree?” -“No, sólo como cualquier estafador.”
Bogart le pregunta a Eddie Mars si le ha puesto un coche siguiéndolo y éste, inteligente, le responde: “No, no me interesa usted hasta ese punto”.
“Hola. ¿Qué propina le dará a la chica del guardarropa? Estoy pensando en algo apropiado.”
miércoles, 25 de marzo de 2009
Celta - Depor
Hoy en la estación de tren de Santiago escuché y viví algo gracioso: primero escuché a dos chicos, a las 15:19 en punto, suplicando a alguien que llegasen a tiempo al tren. Uno de ellos se fijó en el cartel que indica las salidas. Indicaba algo así como:
15:20, Vía 1 A Coruña
15:28, Vía 2 Vigo
El muy simpático le preguntó a su cómplice y amigo con mucha retranca: ¿Oye Ramón, sabes si lo de las vías tiene algo que ver con el fútbol? La verdad es que me reí. Pero disfruté mucho más cuando a las 15:25 reparé en que sollozaban por haber perdido el tren.
lunes, 30 de junio de 2008
¿Por qué no habremos dormido?
sábado, 1 de marzo de 2008
Ahora que la Z está de moda.

