miércoles, 16 de febrero de 2011
Mi piano
jueves, 2 de diciembre de 2010
Strange Fruit

Strange fruit
Southern trees bear strange fruit,
Blood on the leaves and blood at the root,
Black bodies swinging in the southern breeze,
Strange fruit hanging from the poplar trees.
Pastoral scene of the gallant south,
The bulging eyes and the twisted mouth,
Scent of magnolias,
sweet and fresh,
Then the sudden smell of burning flesh.
Here is fruit for the crows to pluck,
For the rain to gather, for the wind to suck,
For the sun to rot,for the trees to drop,
Here is a strange and bitter crop.
Árboles sureños cargan una extraña fruta
Sangre en las hojas y sangre en la raíz.
Cuerpos negros se balancean en la brisa sureña.
Escena pastoral del galante Sur
Los ojos saltones y la boca torcida
Perfume de magnolias
dulce y fresco
Luego un repentino olor a carne quemada
Aquí está la fruta para que los cuervos arranquen
Para que la lluvia la recoja, para que el viento la chupe.
Para que el sol la pudra.
Para que el árbol la tire.
Aquí, una extraña y amarga cosecha.
Abel Meeropol, profesor de escuela, se inspira en una foto de un linchamiento en la que aparece un joven negro colgado de un árbol. Todo ocurrió el 7 de Agosto de 1930 en Indiana, sur de los Estados Unidos. Tres hombres negros habían sido acusados de asesinato y violación y la justicia corrió a cargo de lo que los americanos llaman “mob”: una multitud, una turba, en la que estaban mezclados miembros del ku kux klan con la policía. Dos de ellos fueron mutilados y asesinados. El tercero, de tan solo 16 años, y al que los otros dos muchachos de 19 le habían puesto el arma en las manos, había intentado atracar a un hombre que estaba en un coche con su esposa. Ocurrió que lo conocía, le entregó la pistola a sus compinches y se fue corriendo. Cameron, así se llamaba, declaró años más tarde que sólo tenían la intención de atracar. A él también lo arrestraron y le pusieron un lazo en el cuello, pero una desconocida voz de mujer dijo: “take this boy back. He doesn’t have anything to do with any shooting or raping”. Misterioso.
Y canta la "voz dramática", Billie Holiday:
martes, 20 de abril de 2010
Waiting for the Miracle...
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Carta de una desconocida
me gustó porque enlaza dos temas que conozco: el amor y la música. Esto no pasaba en la novela de Stefan Zweig: el personaje de Stefan (pianista) era un escritor, pero debido a la devoción de Max Ophüls, el director, por la música lo convirtió en pianista. Para un semimúsico siempre es entrañable ver como se va formando el mito del músico mujeriego.
Aunque no era, evidentemente, el actor Louis Jourdan, (protagonista con Hichcock de El proceso Paradine), quien tocaba, sino un pianista llamadao José Iturbi, pudimos escuchar mi querido Estudio en Re Mayor de Franz Liszt, La flauta Mágica de Mozart y Tanhäuser de cierto amigo de Nieztsche. Pero Louis Jourdan no es la figura principal de la película:, aunque sí el actor más agraciado (no vamos a andarnos con ambigüedades).
El filme nace como una vía para impulsar la carrera artística de Joan Fontaine, hermana menor de Olivia de Havillan. En EEUU la película, demasiado íntima quizás para los descendientes del lejano oeste, tuvo una fría acogida y una vida muy corta den las salas. Pero la recepción en Europa fue desmedida: desde ese momento se convirtio el film "de Opuls" en un clásico de la televisión norteamericana. Seguro que la ponen en navidad. La misma novela de Stephan weig fue adaptada por Julio Alejandro en 1955 y dirigidaa por Tulio Demicheli: su título era Feliz año, amor mío.
La Critica dice:
a) G.Cin. (Bianco e nero, abril de 1949): "La figura doliente de Lisa permanecerá entre las más creíbles ofrecidas por el cine de los últimos tiempos".
b) Louis Marcorelles (Cahiers du Cinéma, Num 81): "El arte de Ophüls, según una óptica muy femenina, consiste en poner en evidencia el peso del instante, el deseo de la mujer enamorada que carga cada minuto de amor de una intensidad apasionada. Soñadora, tierna, sino por y para el amor en esa Viena imperial donde todo parece decorado".
c)Bosley Crowther (The New York Times, 29 de abril de 1948): "Si usted busca sensibilidad y emoción coherente eun una película, cuidado con esta Carta demasiado escrita. Le ahogará con su retórica y su tontería".
Recordemos el gran diálogo:
J: "Hay cosas como el honor y la decencia"
L: "Me lo he repetido cien veces hoy"
J: "Hablas como si no estuviera en tus manos. No es así, Lisa. Tienes voluntad. Puedes hacer lo más correcto o puedes destrozar tu vida".
L: "No tengo más voluntad que la suya".
jueves, 22 de octubre de 2009
Bruckner: conservando recuerdos.
Nació el 4 de septiembre de 1824 y murió el 11 de octubre de 1896. La mayor parte de su vida la pasó en Austria, en un pueblo que dificilmente podemos encontrar en un mapa. Bruckner, al igual que su padre, comenzó trabajando de maestro de escuela. En el Austria de aquel tiempo, entraba dentro de las atribuciones de los maestros de enseñanza primaria la enseñanza de la música religiosa. El joven Bruckner recibió de su padre sus primeras lecciones de música. Después de la muerte de este último, Anton Bruckner entró como cantor en el monasterio de San Froilán, cerca de Linz, donde le enseñaron órgano, piano y violín. En 1840 comienza en Linz los estudios de maestro adjunto, pero sin abandonar sus estudios de órgano y teoría. De
En Linz, el horizonte musical de Bruckner se ensanchó: por primera vez pudo escuchar sinfonías y óperas. A lo largo de siete años estudió bajo la dirección de Sechter, recibiendo cinco certificados con una alegría infantil al cabo de este período de estudios. En 1861, Sechter llamó a su extraño discípulo: “un maestro en la materia”. Pero el complejo de inferioridad que tenía Bruckner no había desaparecido: todavía sería necesario un nuevo examen que fijara sobre el papel su capacidad y corriera con la responsabilidad de dicha certificación. En este momento, Bruckner conoció al director de orquesta de la Ópera, Otto Kitzler, ardiente admirador de Wagner, quien le inició en la morfología musical (Sechter se había limitado al contrapunto), en las Sonatas de Beethoven, y en el Tannhäuser. Esta ópera fue una revelación para Bruckner, marcando además el momento en que abordó sus primeras grandes composiciones: “Misa” y la “Primera Sinfonía” (1864-1866). En esta época encuentra a Wagner por primera vez, con ocasión del estreno del “Tristán”. El momento era crítico: una enfermedad nerviosa se había declarado repentinamente con crisis de melancolía e ideas de suicidio. Acababa de atravesar victoriosamente aquellas pruebas, cuando fue nombrado profesor del Conservatorio de Viena en sustitución de su viejo maestro Sechter. Antes de aceptar, dudó mucho tiempo, hasta que se le dijo que si rehusaba, se nombraría a un alemán. Bruckner no quería quemar sus naves: durante dos años le sería reservado su puesto de organista en la catedral de Linz. En Viena, el Estado le pagaría, además de su sueldo, un subsidio que le permitiría “escribir grandes composiciones sinfónicas”. Después de todas estas seguridades aceptó. Al cabo, Bruckner pudo pagarse un viaje a Bayreuth, donde mostró a Wagner sus Tres Sinfonías, aceptando este último la dedicatoria de
Aunque muy apreciado por sus discípulos (Nikisch, Mahler y otros más), la gran ingenuidad de Bruckner provocó en una ocasión un pequeño escándalo: sin la mejor segunda intención, se dirigió cierto día a uno de sus discípulos con una frase equívoca: inmediatamente, se desmesuró de tal manera esta imprudencia, que el hecho tomó caracteres de atentado contra la moralidad y las buenas costumbres. A pesar de que se demostró que el compositor, del cual se afirma: Nuncuam mulierem attigit, era sin duda inocente, los periódicos convirtieron este incidente en un acontecimiento sensacional. A partir de 1869, el organista Bruckner frecuentó con regularidad el extranjero (Nancy, París, Londres). Pero los éxitos obtenidos en el exterior no convencieron a los vieneses. Con motivo de la ejecución de la “Tercera Sinfonía”(1877), la sala, llena al principio, fue vaciándose poco a poco, no quedando al final más que unos diez oyentes. En nombre de sus condiscípulos, uno de los alumnos de Bruckner quiso ofrecerle una corona, pero el secretario de los Gesellschaftskonzerte se opuso terminantemente a ello. No obstante, Bruckner tuvo un consuelo: el editor Rättig le esperaba en un pasillo con el fin de prometerle la impresión de esta “Sinfonía”. Su primer gran éxito en Viena fue la ejecución de su Te Deum (1886). Aquel mismo año obtuvo
lunes, 19 de octubre de 2009
Recomiendo
Segundo, que todo pianista sepa tocar, y si puede, cantar, esta canción de REM. Nightswimming.
viernes, 28 de agosto de 2009
Teclados y palabras
“La memoria musical puede ser netamente auditiva: es decir, una memoria que recuerda, ante todo, los sonidos mismos- tono, altura, timbre. Puede ser visual: la persona recuerda que cierta pieza comienza en la página de la izquierda, o que hay que dar vuelta la página al llegar a un determinado compás que contiene ciertas notas. O puede estar compuesta de reacciones mecánicas, musculares y nerviosas. La última- la llamada “memoria digital”- es la clase de memoria que nos permite recordar los movimientos que requiere la ejecución de una pieza determinada, o la digitación de un pasaje difícil quizá mucho tiempo después de haber olvidado todo lo demás conectado con él.- La memoria se vuelve muy pronto un hábito, una grabación físico-mental automática. Algunos de nosotros quizás tengamos magníficas memorias mecánicas, si bien nuestros sentidos auditivo y visual no funcionen tan perfectamente. Por otra parte, podemos, pertenecer en primer lugar al tipo visual, pero al mismo tiempo poseer una tendencia hacia lo auditivo o mecánico. Las condiciones más propicias se presentan, por supuesto, cuando se posee los tres tipos de memoria en forma pareja, quizás con un porcentaje algo mayor del más importante de ellos, el tipo auditivo”.
Decía algo más que ya me sorprendió con trece años (estaba subrayado con bolígrafo):
Las notas forman parte de un lenguaje, un lenguaje musical que debemos aprender tal como aprendemos el francés o el latín en el colegio. Es posible que sólo con el fin de recitarla una vez ante el maestro en una ocasión especial, pero no permanecerá en nuestras mentes a menos que sepamos su significado. Lo mismo ocurre en música; debemos saber qué es una sonata, una fuga, o un estudio, antes de memorizarlos.
Otro de los libros La moderna ejecución pianística escrito por el fundador del Conservatorio de Hannover, Karl Leimer en 1930. Todo el son ejemplos y clases teóricas sobre esos ejemplos. Contiene también valiosos consejos e ideas como la siguiente sobre un temor que algunos jóvenes músicos albergan, de este yo me desmarco un poco. Nunca, hasta ahora, me he sentido demasiado nervioso o impaciente por el público o a la presión. Escaso sentido del ridículo:
La mayoría de los profesores hacen estudiar las obras a sus alumnos sólo a medias. Contrariamente a ese criterio puedo afirmar lo que sigue, en base a mi experiencia y comprobación de años: Los mayores progresos, tanto en el sentido técnico como en el musical habrían comenzado precisamente a partir del momento en el que la mayoría de los maestros hacen suspender al alumno el estudio de una pieza para iniciar el de otra, a pesar de que en la anterior había todavía mucho que aprender, y quizás lo más importante. Los maestros cambian la pieza porque creen que de otra manera el interés del alumno decae. Pero precisamente el sutil trabajo de perfeccionamiento de todas las partes de una obra es lo que proporciona las mayores ventajas y el mayor provecho, y asegura a la vez los mejores progresos. Cuando la mayoría piensa que han terminado con una pieza, comienza recién el importantísimo trabajo de entrenamiento del oído y con ello el momento en que el alumno bien dotado musicalmente llega a interesarse al máximo en el estudio, debido al trabajo de perfeccionamiento de los detalles. Sólo entonces alcanza a concebir las ilimitadas posibilidades de mejoramiento y de progreso. Empieza a vivir la composición al penetrar todas sus finezas, que, como lo he comprobado, despiertan en él una gran alegría y placer en la práctica de la música, y cuya observancia le otorga una casi absoluta seguridad en la ejecución, de modo que a menudo llega a perder totalmente la sensación de temor ante el público.
Al leer sobre conciertos y sobre público recuerdo también el concierto de fin de curso con éste exigente profesor. Quería que ninguno de nosotros estuviese entre el público durante el transcurso del concierto y nos recluyó a todos en un aula contigua a la sala de conciertos. Ese día uno de los concertistas nos recomendó al resto que para liberar tensión justo antes de tocar, hiciésemos un par de flexiones. Aquello era un tanto ridículo (supongo que Gonzalo no estaba al tanto). Una chica, Laura, se llamaba, estaba demasiado nerviosa, recuerdo todavía su pálida tez. Le temblaban hasta las orejas. No quería tocar (y eso que lo hacía muy bien), iba casi obligada. Yo iba antes que ella y pude, por lo tanto, contemplar su actuación. Se levantó en mitad de su actuación por sus reiterados fallos (recuerdo que había muchas escalas ascendentes que llegaban casi al cielo en su obra) y porque su mente estaba tan pálida como su cara esa noche. Gonzalo, inmune a todo, permaneció sentado en su silla, golpeado por todas las miradas de la sala. Cuando se cerró la sala de audiciones nos felicitó a todos comentándonos algunos errores, de paso, y alguien le informó de que Laura estaba encerrada en el baño llorando. Sus palabras fueron: “que llore, que llore, que le viene bien”. Me gustaba mucho aquel profesor, no por sus palabras para con la chica, sino por sus ideas, por su cinismo, por su cultura, su ironía, e incluso, en ocasiones, sentido del humor. Por cierto, todo esto lo escribo porque acabo de encontrar una hoja llena de libros que él me recomendó que leyese. La había olvidado completamente, pero la mayoría ya los leí. También hay algunas películas.
Empiezo la casa por el tejado, hago las entradas del revés.
martes, 18 de agosto de 2009
La voz del subsuelo.

miércoles, 29 de julio de 2009
Una conversación con Tetro, un rebelde, en el Cotton Club

lunes, 1 de junio de 2009
All or nothing at all, Sinatra
Son las tres de la madrugada, estuve viendo una serie entretenida mentes criminales, después de un chapuzón. Me voy a la terraza y leo algo. Le doy a reproducir a toda mi música en el ordenador y suena una voz, o mejor dicho ,“
lunes, 11 de mayo de 2009
El matiz
Pianissimo pp. Muy suave la sonoridad.
Piano p. Suave
Sotto voce Voz baja.
Mezza voce A media voz
Mezzo forte mf. Medio fuerte
Forte f. Fuerte
Fortísimo ff. Muy fuerte
Tutta forza La máxima fuerza.
lunes, 16 de marzo de 2009
Pequeña historia del piano
Renoir, Muchachas tocando el piano.lunes, 9 de marzo de 2009
La poesía y mi padre
Mon père es una de esas personas que no lee nunca. Le pregunto y me dice que la lectura lo aburre. Lo que a mi me parece curioso es cómo no puede aburrirse sin leer. En verdad sí lee: periódicos. No sé qué prefiero. Me sorprendió mucho cuando encontré un libro dedicado a él en la estantería de mi casa que, como diría Hanks, parece una caja de bombones. Está escrito en la primera página de este libro de poesías:
El hombre no es más que una caña,
la más débil de la naturaleza; pero es una caña que piensa.
A Gerardo, por amable con afecto,
El libro se titula “Imperfecciones”: como se ha visto el que mi padre no lea no lo convierte en una mala persona, de hecho, es tan amable que un escritor le regala UN LIBRO. Le pregunté por la historia y me respondió que era un cliente bastante agradecido.
Mi teoría musical se incluye en ese libro:
Repleta está
la música moderna
de viejos y ancestrales
sonidos.
Mi preferido
No fue un imbécil
como para cambiar el mundo
pero tampoco quiso
que los imbéciles del mundo
lo cambiasen a él.
miércoles, 11 de febrero de 2009
Brahms y Schumann
“Una vez se había formado como pianista, a los quince años Brahms ha de empezar a ganarse la vida y en el mes de septiembre de 1848 y abril de 1849 ofrece sendos recitales en Hamburgo. Como complemento, Brahms da clases de piano y acompaña en el teatro estatal o toca en las tabernas de la ciudad. Finalmente, la fortuna sonríe al joven artista cuando el violinista húngaro Eduard Remenyi recala en Hamburgo y lo acepta como acompañante en sus giras. Gracias a él Brahms puede conocer en 1852 al también violinista Joseph Joachim, virtuoso célebre a la temprana edad de 22 años. Joachim intuye el excepcional talento de Brahms al escucharle interpretar sus primeras composiciones para piano, y le anima a presentarse a Robert Schumann. La generosa acogida de éste, a finales de septiembre de 1853, suscita en Brahms una gratitud que pronto tendrá ocasión de demostrar. En febrero del 1854 la locura se apodera de Schumann, que intenta ahogarse en el Rin, en Dusseldorf, y es internado en un asilo de Endenich, cerca de Bonn, donde fallecerá el 19 de julio de 1856. Durante estos dos años, Brahms es apoyo fiel de Clara Schumann y de sus siete hijos, el último de los cuales, Felix, es apadrinado por Brahms, cuya relación con Clara se hace cada vez más y más profunda; su amor durará hasta la muerte de ella en 1896. De la amplísima correspondencia sólo una parte ha llegado hasta nosotros y no permite dilucidar si la relación fue más allá de lo platónico. Lo cierto es que Brahms, que se aproximó al matrimonio al menos en dos ocasiones, con Agathe von Siebold y con la cantante Herminie Spies, nunca llegó a él”.
lunes, 2 de febrero de 2009
Fédéric Chopin
lunes, 15 de diciembre de 2008
EL nombre de las notas
El himno es el siguiente:
Mira gestorum
Famuli tuorum
Solve polluti
Labii reatum
Sancte Joannes
Posteriormente la nota Ut se transformará en nuestro Do. Y además el "sí" se creará con posterioridad. Actualmente también se utilizan, más en el mundo anglosajón, las letras A, B, C, D, E, F, G para designar las notas musicales. La letra A corresponde al La, y la letra G a la nota Sol. A partir de aquí, los símbolos se repiten y corresponden a las mismas notas una octava más alta. Son estas las 7 notas de la escala diatónica. De cualquier forma, en una octava se utilizan 12 notas (las de la escala cromática). Las 5 notas restantes se simbolizan añadiendo a la derecha el carácter # (sostenido) o b (bemol).
sábado, 6 de diciembre de 2008
Claro de Luna (1er mov) Análisis
ndo compás y en el último realiza la anacrusa del tema principal en esta tonalidad para modular a Do # menor en el segundo compás de esta frase que tiene las mismas características que la primera del tema A, o tema principal. Establece un compás y medio de enlace hacia la parte B. Todo el elemento B excepto sus últimos tres compases tiene un pedal de Sol #. Comienza por negras en la voz superior haciendo la melodía pero en el cuarto sistema realiza arpegios con el acompañamiento y con esto crea una nueva melodía. Tras los arpegios establece blancas en la voz intermedia para que en los compases siguiente se deshaga el pedal del bajo y, de esta forma cree cadencias. En el último compás del penúltimo sistema comienza la parte A, de nuevo, en Do # menor (aunque modula después a Mi Mayor). Es semejánte a la frase de la parte A. En la última parte de la hoja realiza un aborto de entrada del tema, ya que la verdadera es en la última parte del primer compás, según creemos. Sigue en Do # Mayor. Realaiza varios VII/IV. Siguen las voces igual, bajo de octabas, intermedia acompañando, superior lleva melodía. El si becuadro se debe a que se va a modular, se va a bajar a "La". En el cuarto compás del cuarto sistema se establece una Coda o tema de conclusión, nos inclinamos más por este segundo término. Adquiere elementos del tema A en el bajo y con acompañamiento y arpegiso de la parte B.sábado, 29 de noviembre de 2008
¿Cómo reconocer la música romántica?
2. Melodías bellas y apasionadas. A veces adquieren un sabor nuevo debido a la incorporación de giros melódicos procedentes de la música tradicional o popular.
3. Empleo muy flexible del movimiento y la pulsación: el movimiento se modifica a lo largo de la pieza con pequeños acelerando y retardando, que provocan una sensación de vaivén y balanceo.
4. Gran riqueza de efectos de matiz. Uso constante de crescendo y diminuendo, junto con espectaculares contrastes entre fortísimo y pianissimo.La flexibilidad en el movimiento y la riqueza de matices son las características más perceptibles de la música romántica.
5. Las armonías se enriquecieron con cambios constantes de tonalidad.
6. Aumentan las posibilidades tímbricas. Se multiplica la orquesta y adquieren relevancia los instrumentos de viento-metal. Se produce un gran auge de la música para piano.
7. Las formas llegan a tener una gran duración y se aplican de manera más libre. Simultáneamente surgen pequeñas formas que permiten una mayor fantasía y espontaneidad.
8. Todo ello da como resultado una música de gran potencia expresiva y de carácter muy marcado: tremenda y brillante a veces, recogida y lírica otras, la música romántica posee gran capacidad de evocación.
9. Timbre: La orquesta se amplía y el piano predomina por encima de todo.
domingo, 19 de octubre de 2008
Una palabra más del griego: una más al piano

sábado, 19 de abril de 2008
Blancas, negras, teclas, lluvia, café.
Lo de las enumeraciones nunca ha sido lo mío. Lo compruebo al ver de nuevo el título de la entrada. En fin. Ayer recibí una visita a media tarde y tomé un caudaloso café. Mal hecho. No me dejó conciliar el sueño, vamos, dormir. Eran las tres y seguía sobando la almohada. Me levanté, ojeé unas cuantas películas y recordé un fragmento de "Shine". La mejor película sobre música que he visto. Un loco. Pero un loco adorable. Es de 1996 y su director es Scott Hicks. El protagonista es Geoffrey Rush, de la más mediática saga "Piratas del Caribe", y de la célebre "Los miserables". Se merece un Óscar, ya. La recomiendo vivamente a todo aquel al que le guste el piano o la música, de verdad. 

