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lunes, 27 de septiembre de 2010

Matacán


Me preguntaron cómo se llamaba y no pude contestar. "Matacán", respondí a los tres días. Y digo más: es una contracción de "matar" y de "can". Parapeto en voladizo, es decir, un saliente de un castillo o torre de la Edad Media que estaba sostenido por grandes ménsulas y generalmente rematado con almenas. Entre estas habría huecos por donde se arrojaban artefactos como brea o aceite hirviendo contra los enemigos medievales.


miércoles, 21 de abril de 2010

Canibalismo a régimen.

Tennessee Williams escribió el mismo el guión cinematrográfico de Suddenly, Last Summer, a partir de una obra suya contando con la colaboración de Gore Vidal. A Mankiewicz, el director, le fascinó la historia que tocaba dos temas tabúes en pleno 1959: el canibalismo y la homosexualidad. Si añadimos a la "cruda" temática de la película que algunas de sus escenas de Cabeza de Lobo se rodaron en Plara de Aro en plena Costa Brava podremos entender que la película no se estrenase en España hasta el 1979. Supoemos que los sucesos que se describen en el film disgustaron a las autoridades españolas del momento que se afanaban en la promoción del levante como nuevo paraiso turístico.


miércoles, 10 de marzo de 2010

Torino, madera del este....

En un lapso temporal no muy amplio, que rompe Million Dolar Baby (hace 4 o 5 años), he visto El intercambio, Invictus, y Gran Torino. Y todavía hay gente que afirma que tiene mucho que aprender como director. A Invictus, le daría otro final: ya he dicho que mataría a Mandela. Del intercambio ya he hablado.

De Gran Torino sólo un pequeño detalle: el doblaje de los macarrillas pandilleros es realmente deplorable. Y lo mejor, aunque toda la película es entrañable, lo encuentro en ringcomposition, en su inesperados momentos graciosos, y, por su puesto en su enternecedor final, en el que digamos que Clint Easwood monta un verdadero "cristo", que ha aprendido de su gran amigo Charlton Heston en The Omega Man, pero que sabe emplear sin rudeza, sin fuentes extrañas, y repleto de buena intención.


Y así están los premios Oscars, donde se entregan estatuillas a Wall-E (rozo la obsesión), y ni se nomina a la que crítica y público considera como una de las mejores películas de su año.

El buen cine no debería entender demasiado de orientaciones, ni este ni oeste, ni izquierda ni derecha. ¿Quién se lo recuerda a Hollywood?...

lunes, 8 de marzo de 2010

Laura, (NYC) 1944...

De nuevo Otto Preminger; quien, esta vez, ejerce de productor y director. Su película se construye con los pilares de la novela Ring Twice For Laura (buen título) publicada por entregas en el semanario "Collier's", de Vera Caspary (buena escritora de la que en clases de Hªde la Música recuerdo haber leído un fragmento de su Music in the street). Laura se rueda en los Fox Studios con un presupuesto de serie B, y aun así acaba siendo nominada a cinco Oscars de los que ganará únicamente el de fotografía... Se centra en una muerte un tanto extraña de una preciosa joven que desencadenará en su propia casa una necrófila, surrealista y muy mal dibujada, todo hay que decirlo, historia de amor. Eso sí, para contrarrestar estos amoríos garabateados se hechiza todo con un dominio magistral del suspense que habría firmado el propio Hitchcock. Es una de esas películas de cine negro en la que los aspirantes a asesino acaban siendo reunidos en una sola habitación: aunque, esta vez, con trampa. Lo que sí cambiaría, para mí gusto, sería el final. de la película. Creo que necesita un desbarajuste, un desenfoque, un giro con un ángulo mayor. Los últimos compases de Laura me dejaron el mismo sabor de boca que Invictus, de Eastwood. Siguiendo el simil: yo mataría, en la película, claro, a Mandela, (y con ello, de paso, recordaría al espectador que está observando una obra de arte y en una sala de cine). En la película de Preminger hay una imagen/secuencia que me gusta especialmente: MacPherson interroga a Laura (Gene Tierney) bajo la, tan brillante como cegadora, luz de una lámpara que se proyecta sobre uno de los rostros más ingenuos y bellos de la historia de Hollywood.


Por otra parte, una escena que pretende ser cómica y consigue ser, al menos, extraña, es en la que el policía MacPherson acerca la bata a Waldo (Clifton Webb, el padre peligroso e incestuoso, el mejor de la película) mientras se ríe con burla de algo que el espectador despierto debe delimitar e intuir con facilidad. Pero hay a quien no le gustó la película: hay quienes no les gusta precisamente lo mejor del cine clásico: sus ácidos diálogos. Y cuando lo leo, y después de ver qué dos Oscars recibia Avatar (por lo menos no fueron demasiados), me invaden los insultos.
"(...) esos defectos (...) tendríamos que atribuirlos mayormente a ciertas características y hábitos a los cuales era proclive la industria de Hollywood en aquella época, más a la película en sí considerada como obra individual. Entre ellos podríamos hacer mención, quizá, a un cierto estatismo producido por el peso excesivo de los diálogos en detrimento de la parte visual y de la acción."
A quien ha escrito esto le recomiendo vivamente Wall-E. En fin, caso omiso: enamorémonos también nosotros con el cuadro de la pared.


jueves, 14 de enero de 2010

¿Cómo reconocer un retrato romano? 1

  1. Se debe observar si tiene barba o si, en cambio, carece de ella. Este hecho nos indicará si es posterior o anterior a Adriano.
  2. Debemos fijarnos en sus pupilas. Si no está dotado de ellas será anterior a Adriano y si las posee será posterior al mismo.
  3. Debemos notar si es un retrato idealizado o más bien realista: recordemos la trasición que va de la máxima idealización de Augusto, hasta la mundanización que sufren los retratos romanos con Vespasiano (quizás para tratar de acercarse al pueblo tras el incendio de Nerón).
  4. ¿Barba larga o corta? ¿Pelo largo o corto? Mediante este criterio distinguiremos entre Antoninos (grandes rizos y barbas) y Caracalla (pelo corto y militar).
  5. ¿Clípeo o no clípeo? Si el busto posee clípeo será posterior a Antonino Pío.
  6. Gesto duro, suave, o preocupado. Por el gesto distinguiremos entre Trajano, Caracalla, Antonino o Filipo, por ejemplo.
  7. Contraste entre pelo y cuerpo: si existe el retrato será de época Antonina.
  8. Corona, geometrismo e idealización a la manera platónica (muy cerca del Románico): Retratos de la época de Constantino.

lunes, 26 de octubre de 2009

Los viajes de la luna

En la Tate, creo que en la Tate British,


fue donde encontré un cuadro de Paul Nash que me gustó,



y mucho. Se llamaba “Los viajes de la Luna” (la de arriba es una foto ilegal y prohibida).



El cuadro planteaba una preciosa metáfora que consistía en que el espectador debería identificar en el fondo del cuadro la Luna que a través de unas complejas ventanas y paredes (o algo similar) se podía contemplar con las lámparas de las habitaciones que estaban atravesadas, en lo alto, por la parte superior, con la propia ventana lunar. Es gracioso que Nash compare la luna con una lámpara. Es una gran comparación. La luna “lux-ne” no tiene luz, al igual que una lámpara. Cuando la una no tiene electricidad la otra no tiene al Sol. La Luna y las Lámparas se encienden, además, en la misma parte del día, en la oscuridad.

Aquí supongo que encontraréis una explicación más "moderna, y seria".

jueves, 22 de octubre de 2009

El teatro de Marcelo

Existían tres teatros en la Roma de Augusto (el de Pompeyo, el de Balbo y el de Marcelo) el único visible en parte hoy en día es el tercero, el más antiguo de los casi doscientos edificios teatrales de época romana que están localizados de una punta a otra del Mediterráneo.



Fue iniciado por César, en ejercicio de sana emulación frente al Teatro de Pompeyo, y lo terminó Augusto, a nombre de su sobrino y yerno, Marcelo, entre los años 13 y 11 a. C. Fue un gesto de piedad paternal hacia el príncipe fallecido unos años atrás. El Teatro de Marcelo es fruto de una meritoria labor de restauración y liberación de vecinos indeseables llevada a cabo entre 1926 y 1932. En la fecha de su edificación original, los romanos habían acumulado una experiencia de siglos construyendo teatros y anfiteatros de madera, no sólo en terrenos en cuesta, (como los griegos), sino en suelo completamente llano, de modo que la construcción de graderíos inclinados, sobre andamios de costillas radiales y ambulacros curvos, no encerraba ya secretos para ellos. Bastó con trasladar sus experiencias al hormigón y a la piedra, para que el edificio teatral en suelo plano, con la escena y la cávea en un solo cuerpo, y no en dos como los griegos lo hacían, pudiera figurar en su palmarés ingenieril. Travertino de la cantera del Barco es el material de fachada, el mismo que el del Coliseo. Y también como en éste las arquerías se revisten de los órdenes clásicos superpuestos, en este caso el dórico (toscano) abajo y el jónico encima. De este modo el edificio conserva la altura de 32,60 metros, que le había dado el arquitecto romano con una tercera planta en forma de ático ciego con pilastras corintias. La amalgama de arquerías y órdenes superpuestos seguía la tradición republicana del Tabularium y fue aplicada con acierto a las fachadas curvas de teatros y anfiteatros del Imperio cuando ya el dórico y el jónico tenían pocas aplicaciones en la arquitectura imperial, más afecta al corintio y a sus variedades.


El teatro reservaba a sus primeros visitantes un escenario que daría la pauta a seguir para muchos teatros imperiales. El enorme paredón del fondo del escenario se había convertido en una auténtica scaenae frons, ricamente articulada en salientes y nichos, y decorada con órdenes superpuestos de columnas exentas. La parte central, dividida en tres tramos, correspondientes a otras tantas puertas, servía de fondo a la tarima en que se movían los actores, y estaba flanqueada por dos aulas perpendiculares, de cabecera absidada y no visible desde la cávea. Ellas enlazaban la scaenae frons con los extremos del cuerpo del graderío y con la enorme exedra descubierta del porticus post scaenam, en cuyo centro ajardinado se alzaban las dos ediculas que reemplazaron a sendos templos derribados para hacer sitio al teatro, uno de ellos, según Plinio, dedicado a Pietas, el otro no sabemos a quién (¿Diana?). Debemos aludir para finalizar que la importancia de los ludi scaenici en las campañas electorales de la República tardía es cosa bien conocida y muchas veces repetida por las fuentes antiguas, y consecuencia de esta carrera política y popular es la proliferación de edificios para la editio de estos ludi como nuestro Teatro de Marcelo. Son pocos los vestigios con los que contamos, pero podemos afirmar que fue el teatro más grande y más famoso de su tiempo.

lunes, 19 de octubre de 2009

Domus Aurea

Tras el incendio del año 64 d.C. que destruye gran parte de Roma, incluida la Domus Transitoria que Nerón mandó construir al comienzo de su mandato, el emperador ordena la construcción de su nueva residencia imperial: la Domus Aurea. El propio nombre celebra el inicio de una nueva edad de oro de la que se hace garante el emperador, identificándose con Helios, el dios del culto solar oriental. Más que una residencia imperial, la Domus Aurea es una villa suntuosísima, una obra de arte arquitectónico en la que quedan perfectamente reflejadas la megalomanía y la extravagancia de Nerón. Tal como hicieron los soberanos helenísticos para la creación de sus moradas, Nerón ocupa gran parte del área urbana entre el Palatino, la Velia y el valle que más tarde ocuparía el anfiteatro Flavio, donde había un lago artificial , hasta el Celio.


Las descripciones antiguas nos demuestran mejor que los restos monumentales conservados en las laderas del oppio bajo las termas de Trajano, que la domus Aurea debía realizar en formas colosales (100 hectáreas) ese concepto de Villa Urbana que hemos visto justamente en las residencias opulentas desde la primera época imperial. Los arquitectos Severo y Celer transformaron la parte alta de la Vía Sacra en una grandiosa porticus miliaria de acceso al Foro, que culminaba en el vestíbulo dominado por la estatua colosal (120 pies de altura) de Nerón representado como Sol, mientras que en el valle inferior , entre bosques y jardines un lago artificial hacía de centro de los núcleos residenciales y de representación construidos en las laderas del Palatino, del Celio y del Opio en el lugar anteriormente ocupado por numerosos edificios públicos y privados que habían resultado destruidos en el incendio. La fachada porticada de la Domus Aurea se abría sobre el valle del lago artificial y tenía en su centro un gran patio trapezoidal; al oeste un patio con pórticos servía como perno para una serie de ambientes rectangulares, evidentemente residencia privada imperial; la zona entorno al patio hexagonal central, cerrado al fondo por un gran salón rectangular, presenta en los lados estancias con ritmo ternario, una central más importante y dos laterales menores; la zona al Este está dominada, en cambio, por soluciones curvilíneas y centrada sobre una gran sala octogonal cubierta con cúpula. En estas salas tan impregnadas de especialidad e ilusionismo, podemos captar bien el sentido mismo del gran cambio de gusto acaecido en la época neroniana en dirección a efectos barrocos y sensacionales y que hemos encontrado en la escultura y en la pintura contemporáneas. Sin duda el ambiente más sugestivo e innovador es la gran sala octogonal que mide unos 14m de ancho, cubierta por una bóveda abierta en el centro y rodeada en cinco lados por habitaciones dispuestas de forma radial; y los otros tres lados dan al pórtico. De la decoración interior se encarga Fabullo, según narra Plinio, que pintaba pocas horas al día siempre con la toga puesta, incluso estando en los andamios. Su decoración puede dividirse en dos partes: en los pasillos se aprecian pequeños cuadros con paisajes de breves y rápidas pinceladas,


con los que se alternan paredes pintadas con pequeñas figuras, flores, candelabros y pájaros sobre fondo claro. Las paredes de las habitaciones están decoradas con una pintura geométrica, que coloca las figuras sobre distintos planos, todo ello embellecido con mármoles y placas de marfil. La Domus Aurea, interrumpida por la muerte de Nerón, fue ampliada por Otón y habitada en parte por Vespasiano y Tito; substituida por la Domus Augustana de Dominiciano en el Palatino, fue destruida por Trajano para dejar espacio a sus termas.

martes, 13 de octubre de 2009

Pintura y prejuicios

A veces ocurre que los comentarios dogmáticos, estereotipados y prejuiciosos que la mayoría escupimos de vez en cuando (y que quizás en pequeñas dosis incluso sean saludables), se escuchan con inusitada frecuencia en muchos museos llegando a límites insospechados que pueden inducir a estropearle la visita al de al lado. La última vez que me ocurrió (me refiero al mezquino placer de ser el receptor de tales juicios) pensé en hacer esta entrada sobre la pintura, puesto que la agudo y afilado dictamen pronunciado en tono irónicamente reflexivo versaba sobre esta disciplina artística. (Olé, conseguí acabar la frase). Mi propósito no es, ni mucho menos, dictar o postular unos principios comunes que permitan el análisis de todos los componentes pictóricos, pues el papel de la pintura, como el de toda obra de arte, es muy variado a lo largo de la Historia. En cambio, creo que hipotéticamente si puede ser jugosa, la entrada, para las personas con demasiados prejuicios artísticos: creo que mis palabras van dirigida a todo aquel que irracionalmente desdeña por doquier el arte religioso del medioevo o que le parece deslumbrante cualquier cosa cercana a una determinada etapa de la historia normalmente rompedora y bien valorada por la masa actual (esto son cosas que cambian): Renacimiento, quizás Impresionismo. El primer paso, quizás el paso previo, al análisis, exhaustivo o no, de cualquier pintura podría ser la precisa determinación de cómo ha sido ejecutada. La técnica es primordial a la hora de conseguir determinados acabados o texturas y colores. Así, los tubos de colores, fabricados industrialmente, con pigmentos que producen resultados muy estridentes, son esenciales para la comprensión del movimiento impresionista. Con respecto a la iconografía podríamos decir que toda pintura, dicen que incluso las más abstractas, tienen un motivo. Pero no creo que la esencia de la pintura resida en la representación de ese motivo concreto, que podría repetirse, de modos completamente distintos en épocas diversas, y por supuesto, resulta incomprensible si no se vincula a un determinado contexto cultural mediante un ejercicio importantísimo de carácter hermenéutico. Las grandes culturas desarrollaron una iconografía relativa a su panteón de dioses: en Occidente, por ejemplo, son frecuentes los temas extraídos de la mitología grecorromana, así como los de uno de los libros de viajes más bonitos de la Historia, la Biblia. Están presentes en las representaciones los temas históricos, pasados o contemporáneos. Por último, esencialmente, nos quedan las alegorías y los temas literarios. En otra dirección se encuentran los cuadros que recogen anécdotas más o menos intrascendentes de la vida cotidiana, (éstos se denominan cuadros de género) y el retrato en general, para el que es muy interesante conocer la identidad del personaje. El paisaje, las vistas arquitectónicas y las naturalezas muertas o bodegones podrían ser incluidos en un carril contiguo , paralelo, al menos cercano, y siempre en esta dirección. Quizás desde el Realismo, quien acabó con la jerarquía de los asuntos, el tema pictórico ha de tratarse de forma un tanto diferente, pero no por ello debe, en ningún caso, despreciarse. La pintura como disciplina artística específica tiene un determinado lenguaje. Para intentar comprenderla habría que tener unas mínimas nociones de su gramática:

*El volumen: aunque la pintura es bidimensional, las figuras pueden sugerir corporeidad gracias al claroscuro.
*La línea: permite reconocer unas determinadas formas: hay pinturas dibujadas con un trazo firme y cerrado, que quizas revelan una intención descriptiva. Otras en cambio poseen un trazo más abocetado y abierto lo que se interpreta con la imaginación o franqueza. La línea puede generar una estructura independiente o combinarse con otros elementos como el color.
*El color: este quizás sea elemento que más define una pintura. Existen grandes y diversas clasificaciones de colores. Debe tenerse en cuenta el color en relación con otros elementos de la obra.
*El espacio: en la pintura occidental, desde el Renacimiento a través de la perspectiva, de manera que la pintura se convierte en una especie de ventana que se abre a un determinado espacio imaginario. Pero, además fuera de esos límites cronológicos, así como en otras culturas hay formas distintas de sugerir el espacio, ya sea por procedimientos simbólicos, como en el arte medieval o mediante la superposición de planos, como en el cubismo (Juan Gris, Violín y Guitarra).


*La luz: recuerdo haber aprendido tres formas de iluminación posibles: la uniforme, que se distribuye por igual en todas las partes del cuadro: la dirigida, que sirve para destacar con mayor intensidad unas partes que otras, generando tensiones expresivas y dinámicas: y la que se relaciona con los planos de color, cuyos orígenes están en la pintura moderna.
*La composición: por último y para cerrar los rasgos formales la composición se refiere al orden armonioso de los elementos del cuadro. Existen composiciones cerradas, centradas en el cuadro, o abiertas, las que se expanden hacia los extremos y no convergen en el punto medio. Suelen distinguirse con facilidad esquemas compositivos (triángulos o diagonales) y líneas de fuerza, centrífuga o centrípeta, que tienden a sugerir movimiento o estabilidad.


Ahora, dejando al margen las formalidades, hay que destacar los aspectos que la gente considera más puramente estéticos, simbólicos y sociales. Tras la valoración pseudobjectiva de los aspectos anteriores podríamos pasar, por lo tanto, a un análisis de carácter más histórico-artístico. Podríamos inscribir o adscribir la obra en una corriente determinada ya que, salvo excepciones que ahora no se me ocurren, responde a un determinado gusto de una determinada época. Debemos atender asimismo a su función ya que un cuadro o imagen constituye un objeto cultural que tuvo en su tiempo, el que sea, un determinado papel personal o social. Toda pintura posee un significado histórico y como todo lenguaje artístico, siempre pueden existir más significados que los meramente derivados de su forma o tema. Las ideas abstractas que tan de moda estánban en 1920 (y que siguen estando) por ejemplo.

Hoy casi consigo, aunque soy consciente de que no se puede, ser imparcial.

De Guatemala a Guate...

La posmodernidad no distingue ironía de humor. Siempre me llamó la atención esta frase. También la llamada transvanguardia italiana: Francisco Clemente.


A finales de los años setenta parecía que las Neovanguardias, con sus nuevas maneras de expresión con trabajos en la Naturaleza, materiales industriales, o con sus incipientes medios informáticos, habían barrido del mapa del arte a los históricos soportes y a los clasicos conceptos del arte. Pero no, en este contexto de Neovanguardias que seguían aun incluidas en la Modernidad se empieza a percibir un deseo de regreso a las técnicas y conceptos, según algunos, más tradicionales del arte. La revisión ideológica está vinculada a un fenómeno mucho más amplio que abarca, ahora con los 80, cuerpo y fuerza: se trata de la Posmodernidad. Primero se cuestionan las ideas defendidas por las Vanguardias Históricas: “la fé en el progreso y la razón como vías de construcción de un mundo mejor”. Después niegan los dogmas y defienden la libertad individual, el eclecticismo creativo, la vuelta a la tradición, se rechaza la separación entre arte culta y popular, y sobre todo defienden la superioridad creativa de la emoción sobre la razón. Se retorna al sentimiento como motor de creación artística. La transvanguardia italiana fue una de las primeras manifestaciones plásticas de la Posmodernidad. Su coordinador y estructurador es el ideólogo Achile Bonito Oliva. Fue fundamental en el último arte del XX. Devolvió a Italia y a Europa la primacía del arte internacional que estaba en EEUU. De acuerdo en romper con el arte que todavía estaba vigente, el de las vanguardias. Pero ¿por qué tanto romanticismo, sentimiento y emoción?

lunes, 5 de octubre de 2009

El British alone

En mi segunda visita al British me detuve, esta vez sí, a contemplar las esculturas del Partenon. Sorprendentemente recordaba bastantes detalles, sobre todo de su temática. Las metopas simbolizan el triunfo del orden sobre la barbarie (luchas entre dioses y gigantes, hombres y amazonas, lapitas y centauros). Todo esto son metáforas para hacer hincapié en la victoria de los griegos sobre los persas en las famosas guerras médicas. El friso interior, es decir, el Friso de las Panateneas,

recoge la procesión en la que los atenienses entregaban como ofrenda y agradecimiento un nuevo manto a la imagen de Atenea. Los frontones se ocupan de los orígenes de Atenas: primero tenemos el nacimiento de Atenea (oriental) y por último el desafío de Atenea y Poseidón por el patronazgo de la ciudad en el frontón occidental. Al contrario de lo que opinan los expertos, mis ojos profanos no encontraron más interesante el friso de las Panateneas que el resto de las esculturas. Suele decirse que es un relieve bastante bajo en el que varios jinetes avanzan hacia la imagen de la diosa. En el movimiento de los caballos y los mantos vemos una compensación de agitación y serenidad, de modo que resulta una imagen dinámica, sin caer en el desorden. Los jinetes y efebos aparecen más bien heroizados, totalmente desnudos y con proporciones clásicas. No representan a personajes concretos sino a prototipos ideales de los ciudadanos atenienses. Personalmente mis esculturas favoritas del los frontones son, además del Dionisos, el grupo del ángulo izquierdo del frontón oriental, donde aparece el nacimiento de Atenea. Esta ocupado por tres figuras que se interpreta que son las diosas Leto, Artemisa y Afrodita.


Las figuras se adaptan a la forma del frontón de una forma fluida que queda muy lejos del estatismo de los frontones anteriores. Los volúmenes aparecen enlazados y las formas de los cuerpos de las diosas se dejan adivinar sensualmente gracias al tratamiento mojado de los famosos paños. Fidias supo recoger en el Partenón la interpretación que los atenienses y sobre todo el más ilustre de ellos, Pericles, dio a la victoria de los griegos sobre los Persas. Sus ciudadanos tienen conocimiento de sus fuerzas, conocen sus límites, que están, por un lado, en la pertenencia a la polis (cuyos ritos ancestrales se conmemoran en las Panateneas) y en reconocer la superioridad de los dioses. Las perfectas correcciones ópticas del Partenon demuestran el nivel elevado de sutileza y de refinamiento que alcanzó la Atenas del siglo V a.C. Por cierto, toda la vida se ha dicho que el Partenón es un templo Dórico con influencias claramente jónicas: ¿podría considerarse tal influencia como un guiño de Fidias y Pericles hacia la hermandad que los Atenienses quieren establecer con las ciudades de Asia Menor, las más amenazadas por la influencia Persa y quienes van a ser regidas por la propia Atenas en el futuro?

Pequeño David en Londres

Recuerdo que un día que caminaba sin compañía por Londres me topé con una reproducción del David de Miguel Ángel. Fue realmente una casualidad por que había aludido a este autor el día anterior en una alterada conversación acerca de la “ontología del arte”. El David original, y no la diminuta representación londinense, fue levantado, creo recordar, con mármol de Carrara. Esto significaba algo que ya no recuerdo. Miguel Ángel tardo sólo cinco años en realizarla. Desde el 1501 hasta el 1506. Presidía la plaza de la Signora. Se suele decir que en la concepción final de su escultura tuvo mucho que ver su estancia en Roma y sobre todo el estudio de las colecciones de los Médicis. En la obra el escultor reutilizó un bloque de mármol excesivamente plano. Este hecho condicionó el resultado final y le impidió darle más profundidad.

La escultura tiene unas dimensiones realmente grandiosas, lo que rompe con la imagen normal de David como un niño de pequeño tamaño. El trabajo de la anatomía y el desnudo transmiten la fuerza espiritual del personaje que tiene un gesto sereno pero a la vez profundo y dramático. Lo llaman terribilitá. Yo creo que esta realmente concentrado, a punto de entrar en acción. Sostiene, apretada, una piedra con su diestra. La figura, antes de lanzar su honda contra el gigante, se representa con unas extremidades poderosas pero en una composición cerrada con los brazos replegados hacia el tronco. Todo el cuerpo están en tensión y los detalles anatómicos están llenos de vida. La escultura fue concebida, en realidad, para convertirse en un monumento público. Las artes se integran en el Renacimiento dentro del mobiliario urbano, dentro del diseño urbano renacentista. Es una alegoría de la victoria del pueblo sobre la tiranía. Supongo que escribo esto porque su faz transmite una gran dosis de seguridad. Acertará en su lanzamiento. Para contrastar no hay más que ver el David de Donatello. Además, su colocación en la plaza de la Signora coincidió con un momentáneo exilio de los Médicis, cuando Florencia era gobernada por una república ciudadana. David, observador.

lunes, 24 de agosto de 2009

El arte agiganta la polis


Alejandro Magno dañó la separación nítida, existente hasta entonces, entre helenos y bárbaros. Todos sus territorios de Asia menor, Grecia, su Oriente Mesopotámico hasta bien entrada la India y Egipto formaban, en conjunto una nueva unidad política y quizás hasta cierto punto podría decirse que “casicultural”. La democracia practicada previamente en algunas ciudades estado griegas era ahora inviable e impensable, pero quedaba vivo su recuerdo y ello puede explicar la necesidad de los monarcas helenísticos de ejecutar una política propagandística sin demasiados precedentes. Proliferaron las esculturas con representaciones divinas en las que se escondían detrás de los objetivos religiosos ciertos intereses para los promotores, casi como hoy en día. Lo que no se pudo, ni se quiso, evitar, el desarrollo entre las élites culturales de un espíritu ecuménico, del sentimiento de pertenecer a una sola humanidad. Así me explico yo la codificación de las maravillas del mundo: las pirámides de Gizeh, y el faro de Alejandría, en Egipto. Los jardines colgantes de Babilonia, en Mesopotamia. El templo de Artemisa en Éfeso, y el Mausoleo de Halicarnaso, en Asia Menor. El Coloso, en la isla de Rodas, y finalmente en Grecia, la estatua de Zeus en Olimpia. Todas representaban un imaginario colectivo. Había dos grandes imágenes religiosas (la crisoelefantina de Zeus que había hecho Fidias y la estatua colosal de Apolo, en bronce, a la entrada del puerto de Rodas); un templo dedicado a una diosa (Artemisa); una empresa arquitectónico-urbanística de carácter lúdico como eran los jardines suspendidos; unas tumbas faraónicas, pirámides, y finalmente un monumento escultórico de exaltación monárquica, la tumba de Mausolo. Debido al hecho de que no se repetían ¿hasta que punto es posible que funcionasen como los monumentos característicos y representativos de una ciudad ideal?


Salvando distancias, en el siglo XX, Hitler y Mussolini promovieron empresas colosales como expresiones perdurables de su poder totalitario. Los delirios arquitectonicos del poder nazi se manifestaron en proyectos colosales como el del Gran Palacio para Berlín, diseñado por el propio Hitler con la colaboración del arquitecto Albert Speer.

El escriba sentado


Recuerdo haber visto esta obra; la foto lo prueba, creo que en el Louvre. Es muy muy pequeña. Google confirma mis sospechas. Es un retrato de un noble llamado Kai y se encontró en su tumba, en la zona de Sakkarah. Fue tallada durante el imperio Antiguo en el milenio II a.C. La escultura es de madera y representa a un importante funcionario egipcio. Es un retrato muy realista y la fisonomía aparece claramente individualizada. Los ojos están hechos con cristal de roca y caliza en una cápsula de cobre, técnica con la que se consigue una mirada muy real y viva. El personaje aparece sentado, con expresión atenta, y preparado para escribir. Es una postura tranquila y carente de tensión muscular, de un modelado suave que alcanza un realismo sobrio. Tiene el hieratismo característico de la mayor parte de los retratos egipcios y, como es habitual, mantiene también la frontalidad. Como la mayoría de las esculturas egipcias de bulto redondo, éste es un retrato funerario. El rito mortuorio egipcio exigía realizar un retrato fiel del difunto y colocarlo en la tumba para que el ka, el alma, del muerto lo reconociera y se alojara en él. Es, por lo tanto, una obra religiosa, que busca la eternidad, pero que transmite una sensación de realidad y (¿por qué no?) cercanía. Eos, como siempre, deslumbrante, al fondo.

miércoles, 29 de julio de 2009

¿Genios compatibles?





No tenemos ninguna prueba de que Beethoven y Goya se conociesen. Pero yo me pregunto si lo hicieron. Cronológicamente coinciden a la perfección. 1746-1828 el pintor. 1770-1827 el músico. Ambos tienen un carácter realmente imposible. Su conciencia está además muy segura de su genialidad y de su gran talento artístico: su espíritu exaltado y sobrecogedor. Se quedan, ambos, sordos más o menos al mismo tiempo. Hubieran podido entenderse muy bien entre ellos (cosa que no les salió muy bien con sus conocidos). Sus obras, además son en cierto modo paralelas: no se pasan de neoclásicos, tampoco de románticos. Están suspensos en un momento de cambio que ellos mismos impulsaron para quedar perpetuados como herencia imborrable en el arte que les sigue.

Seres raros


No me gustaba demasiado el fantasioso Borges por que había leído, sin entender casi nada, y hace mucho tiempo, su celebérrimo Ficciones. Me regalaron su Libro de los seres Imaginarios. Receloso, comencé a leerlo estos días del principio del verano. Escribe concisa y simplemente. Ahora ya me gusta Borges. Escribe aquí, por lo general, para que lo entiendan. Durante el último viaje en tren de este curso leí su historia de Dos animales metafísicos. Me cautivó su buen gusto:

“El problema del origen de las ideas agrega dos curiosas criaturas a la zoología fantástica. Una fue imaginada al promediar el siglo XVIII; la otra, un siglo después. La primera es la estatua sensible de Condillac. Descartes profesó la doctrina de las ideas innatas; Etienne Bonnot de Condillac, para refutarlo, imaginó una estatua de mármol, organizada y conformada como el cuerpo de un hombre, y habitación de un alma que nunca hubiera percibido o pensado. Condillac empieza por conferir un solo sentido a la estatua: el olfativo, quizá el menos complejo de todos. Un olor a jazmín es el principio de la biografía de la estatua; por un instante, no habrá sino ese olor en el universo, mejor dicho, ese olor será el universo, que, un instante después, será olor a rosa, y después a clavel. Que en la conciencia de la estatua haya un olor único, y ya tendremos la atención; que perdure un olor cuando haya cesado el estímulo, y tendremos la memoria; que una impresión actual y una del pasado ocupen la atención de la estatua, y tendremos la comparación: que la estatua perciba analogías y diferencias, y tendremos el juicio; que la comparación y el juicio ocurran de nuevo y tendremos la reflexión ; que un recuerdo agradable sea más vívido que una impresión desagradable y tendremos la imaginación. Engendradas las facultades del entendimiento, las facultades de la voluntad surgirán después: amor y odio (atracción y aversión), esperanza y miedo. La conciencia de haber atravesado muchos estados dará a la estatua la noción abstracta de número; la de ser olor a clavel y haber sido olor a jazmín, la noción del yo. El autor conferirá después a su hombre hipotético la audición, la gustación, la visión y por fin el espacio y que en el espació, él está en un cuerpo; los sonidos, los olores y los colores le habían parecido, antes de esa etapa, simples variaciones o modificaciones de su conciencia. La alegoría que acabamos de referir se titula Traité des sensations y es de 1754…”

Parte en dos


En la ciudad estadounidense de Nashville, estado de Tenessee, existe una reproducción del Partenón a escala real, es decir, del mismo tamaño que el original. Contiene, asimismo, el edificio, la estatua colosal de Atenea. Las obras comenzaron a principios del siglo XX, en 1920 y se basaron en los restos conservados y en los dibujos que realizó Jacques Carrey antes de la explosión de 1687, aunque evidentemente también se tuvieron en cuenta las esculturas del templo conservadas en Londres, que espero contemplar este septiembre en la capital inglesa (cuando estuve en el Louvre buena parte de la Grecia Clásica estaba cerrada por reformas). La réplica se inauguró en 1931, tras diez años de obras, como el de Atenas. En él se exponen las obras de arte de James A.Cowan, un coleccionista de Chicago que, entusiasmado con la idea de una réplica permanente del Partenón, legó su fondo a la ciudad. Al igual que el original, el edificio está orientado al este, lo que permite un juego de luces y sombras parecido. Pero la diferencia básica son los materiales. El de Atenas es de mármol blanco, mientras que el americano es de Hormigón Armado. Hasta que punto pueden ser bestias los americanos. También tiene partes de ladrillo y piedra. El acabado, teñido con arena ocre procedente del río Potomac, le da un tono claro en sintonía con la idea de la Grecia blanca y apolínea que promovieron los filósofos de la estética alemanes del siglo XIX, cuando todavía no se sabía que los templos y las esculturas estaban policromados, pintados, con vivos y relucientes colores. Y seguro que se defienden ahora los americanos: “en el hormigón armado seguro que se colorea mejor”.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Murió Mario

Ayer, después de ganar con solvencia casi blaugrana un partido de fútbol sala/futbito, no me apetecía, como de costumbre, descansar. En cambio las circunstancias se empeñaron en que después de la cena lo hiciese. Los amigos están atareados con sus exámenes y quehaceres: en definitiva, no pueden quedar. No me quejo de lo que me deparó el destino: tenía pensado ver una película que habían anunciado en la 2 de TVE: "Dos hombres y un destino". Esperé y esperé, pero no apareció a la hora prevista. En su lugar emitieron un documental sobre la figura de Mario Benedetti. Un poeta claro y directo, como a mi me gustan. Una hora tirado en el sofá deleitándome con una hora larga de documental. Un poeta comprometido con su ideología. Le preguntaron qué opinaba sobre la revolución cubana varias veces, en distintos años, en distintas entrevistas; siempre respondía lo mismo, con las mismas palabras: "Fue muy importante para todos nosotros". Dice Benedetti que a la situación de Cuba no hay que compararla con España o Francia o Italia o Inglaterra: dice que no sería justo. Propone que se la compare con sus vecinas: Guatemala y Honduras, por ejemplo. La cosa cambiaría. Las tres veces que le preguntaron por Cuba afirmó también que habían cometido muchos errores: "yo soy contrario a la pena de muerte" resaltó. Leí algunas de sus poesías y dos de sus novelas. Una no la recuerdo, la otra sí, con nitidez. Era una especie de triángulo amoroso con camara subjetiva que me había enganchado una tarde. Recuerdo que me lo regalaron un 14 de febrero: ¿"Quien de nosotros"?. Benedetti se declara poeta:


TE QUIERO

Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.



LOVERS GO HOME

Ahora que empecé el día
volviendo a tu mirada,
y me encontraste bien
y te encontré más linda.

Ahora que por fin
está bastante claro
dónde estás y dónde estoy.

Sé por primera vez
que tendré fuerzas
para construir contigo
una amistad tan piola,
que del vecino
territorio del amor,
ese desesperado,
empezarán a mirarnos
con envidia,
y acabarán organizando
excursiones
para venir a preguntarnos
cómo hicimos.



PASATIEMPO

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.

Luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque un océano
la muerte solamente
una palabra.

Ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.

Ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.


Por cierto, dijo que le gustaba la lux alma de Rembrandt



jueves, 30 de abril de 2009

HERMAFRODITA

Cuentan que "cierto día Afrodita y Hermes se miraron intensamente. Y descubrieron que se amaban. Tan fuerte fue la atracción que sintieron, como poco duradero fue su encuentro. Pero de su unión nació un hijo, a quien sus padres llamaron Hermafrodito, fundiendo en uno sus nombres griegos. Terminada su aventura, la diosa comenzó a sentirse acusada de un nuevo adulterio. Y viendo en su hijo un testimonio vivo de su traición, decidió separarse de él. Lo entregó al cuidado de las ninfas del monte Ida para que lo criaran y lo educaran. Al cumplir 15 años, Hermafrodito abandonó a sus niñeras y se dispuso a recorrer las tierras griegas. Era tan bello como su divina madre pero no había heredado de ella su ardor amoroso. Ante lo encantos femeninos y perspectivas de aventuras, tímidamente bajaba los ojos y se retiraba. Un día, al andar por una región soleada, el calor excesivo le hizo buscar un lago en el que refrescarse. El hijo de Hermes y Afrodita se desnudó y se zambulló en las límpidas aguas. La ninfa Sálmacis, espíritu de aquel lago, no tardó en ver al joven. La visión de aquel hermoso cuerpo despertó en ella la más intensa pasión. Se desnudó también y se deslizó ágil y graciosamente en las aguas cálidas. Hizo todo lo posible por conquistar al joven, pero éste se resistía. Desesperada, lo enlazó fuertemente y suplicó a los dioses:”¡Te debates en vano, hombre cruel!¡Dioses! Haced que nada pueda jamás separarlo de mí ni separarme de él. Los inmortales atendieron a su pedido y los dos cuerpos quedaron fundidos para siempre en un solo ser, de doble sexo".


¿Es la única violación, en la antiguedad, que efectúa un ser femenino?

lunes, 9 de marzo de 2009

Marsias y Cristo



Recuerdo que en el Louvre, cuando vi esta estatua de Marsias, me pregunté si la iconografía del cristo en la cruz la abrían tomado los cristianos de Marsias encadenado. Supone un estudio fisiológico bastante importante: nunca se había esculpido un cuerpo colgado.