miércoles, 29 de julio de 2009

Una conversación con Tetro, un rebelde, en el Cotton Club


Este verano no hago más que ver películas de Coppola. Y redescubro "por qué" es un grande del cine. Por sí era poco también empecé con “El padrino”, libro de Mario Puzo. La primera película fue Rebeldes, que nada tiene que ver con la seriebasura argentina que estaba tan de moda hace un tiempo. Es una cinta donde aparecen encantadores jovenzuelos como Tom Cruise. Es de 1983. Lo más impactante, como siempre en Coppola, su luz, la iluminación. Añadir algo más que no se me ocurre ahora. Después vino Tetro. El protagonista se parece mucho a Cortázar de jovencito. Comparte pantalla con la tantas veces escasa de ropa, y sexy, Maribel Verdú. Donde Francis vuelve al blanco y negro. Hace una buena y desconcertante película, aunque para mí sobra metraje en la parte final. El entierro está de más. Yo entiendo que Tetro debería encontrar su final en la entrega del premio. Con respecto a La conversación, del 1974, hay que decir que el principio es demasiado pesado para quien no esté acostumbrado al cine de los 70 (mis padres, nacidos en los sesenta, ambos, se durmieron al verla), aunque la película con un final inesperado y vertiginoso que la convierte en la contrapartida de la antes mencionada Tetro. Parece una apología del Gran Hermano, por cierto. Por último, ví, con gusto, The Cotton Club, nombre del local que todavía está en activo, (al que podría haber entrado en Septiembre si algún amigo hubiese leído con detalle las bases de alguna que otra beca) que alberga a unos mafiosos que parecen más bien el preludio de los del Padrino. Buen papel el de Richard Gere, aunque me asombre a mí mismo diciendo esto. Lo que más impresiona de la película, en cambio, son la multitud de negros, son muchos, de veras, que bailan mejor, con creces, que el difunto Michael Jackson, que son más guapos, mucho más simpáticos y valientes, pero a los que no va a llorar nadie. Este último comentario In Michalem Jacksum cobra sentido para cualquiera que haya visto, el sábado pasado una película que emitieron en Cuatro a las 18:00. La película era Cocktail, de Tom Cruise y en mitad de la misma, sin más, sin venir a cuento, aparece un rotulo en mitad de una escena que inmortaliza un rotundo: Michael, te queremos. No te olvidaremos. No lo entiendo, de verdad. No lo entiendo.

1 comentario:

Eos dijo...

Si Jackson fuese psiquiátricamente "normal" (sus entrevistas dan auténticos escalofríos)no sería ese producto que "es", sobre todo tras su muerte. Yo creo que no hay que criticarlo a él: más bien tenemos que preguntarnos por nuestra psicología de masas, que transformó sus desequilibrios en "eso".
¿No?